Joel Morales / Estudiante de la Universidad de San Carlos de Guatemala /

La primera noción que tuve de la Huelga de Dolores fue a eso de mis 16 años. Iba en un bus para el colegio cuando unos “encapuchados” se subieron y sin mediar palabra pegaron un sticker. Cuando el chofer se negó a pagar el bono, la reacción de los pseudo-estudiantes no se hizo esperar; comenzaron a golpear la camioneta con bates, e incluso amenazaron con quemar la unidad de transporte.  Yo ingenuo y claramente asustado, no hice más que bajarme, sin saber en qué terminó ese lío.

Al contar este hecho en mi casa, los comentarios fueron los más comunes, los que ahora escuchamos en la sociedad guatemalteca:

Esos ni estudiantes son”. “Ladrones”. “A eso no se va a la U.

Años más tarde, con mi constancia de aprobación del examen específico en mano, me dediqué a leer sobre la historia de la que sería mi casa de estudio, la históricamente combativa Universidad de San Carlos de Guatemala.

Fue un ejercicio muy enriquecedor, ¡no podía dejar de leer! Tanta historia, tanta sangre derramada, tantos mártires, tantas luchas. Comencé a tener un romance con la historia de la USAC, era muy apasionante, y todos estos hechos ahora pasaban a ser mi legado. Fue en ese momento donde vi por primera vez las cuencas vacías de los hermosos ojos de la Chabela, supe del connotado “no nos tientes”, de las balas zumbando en aquella velada del 1962,  y de la sutil y fina manera de decirles a los que gobernaban que eran torpes e incompetentes.

Cuando por fin ingresé a la U, tuve la suerte (con la que no cuentan la mayoría de encapuchados) de encontrarme con un grupo de huelgueros que no compartían el negocio que el “Honorable Comité de Huelga de Todos los Dolores” había montado. La talacha (ahora extinta), la extorción a vendedores y negocios dentro de la U, el uso de la capucha para acosar a las compañeras, el cobro de parqueos, el cobro a diputados, los boletines decadentes, el lenguaje machista, homofóbico y racista utilizado, la violencia. Todo esto no encajaba con los valores huelgueros de los que había leído con anterioridad.

Fue con este sabor tan agridulce que ingresé a aquel cuarto obscuro, lleno de velas y calor humano.  Fue en este lugar donde escuché recitar por primera vez el “somos los mismos y ¿qué?” acompañado del “Padre Nuestro” de 1992, que dejó grabado en mi corazón huelguero para siempre la promesa “No nos dejes caer en la tentación de traicionar nuestro espíritu, de apagar las voces de nuestras guitarras de vender nuestra poesía.” Fue en este lugar donde me impusieron la capucha rojinegra y pasé a formar parte del movimiento huelguero que intenta devolverle las ganas de danzar a la Chabela.

Tengo infinidad de buenos recuerdos, desvelos, pláticas, frío, hambre, sonrisas, enojos, que no sería posible escribirlos todos; pero no puedo dejar de recordar los ojos de aquel niño, ese Viernes de Dolores, cuando su mamá le dijo: “Mijo saludá a los estudiantes, deséales buena suerte en el desfile”, o a la anciana que nos regaló mangos en la terminal, como acto de agradecimiento porque “ya era tiempo de que los estudiantes se recordaran del pueblo”.

Escribo esto con un nudo en la garganta, no solo porque ya es mi último año como encapuchado alternativo, sino también porque este año nos tocó ver un video donde seudoencapuchados eran golpeados con bates y qué sorpresa, que esta vez no se trata de grupos paramilitares; simplemente son otros pseudoencapuchados que se pelean el territorio,  cual mareros. La noticia del estudiante muerto en la noche de la declaratoria del “Honorable” Comité de Huelga no nos toma por sorpresa, era cuestión de tiempo. Y qué decir de la foto del Rector, la A.E.U. y el “Honorable” Comité de Huelga, firmando un acuerdo donde piden que la policía entre a nuestro campus.

Es obvio. Se viven momentos de decadencia dentro de la San Carlos, pero eso todas y todos lo sabemos, el problema acá es que son pocos y pocas l@s que se involucran para cambiar esto.  La crítica es siempre buena y es mucho mejor cuando después de reflexionar se acciona.

En este sentir, estudiantes de la Escuela de Ciencia Política y de la Escuela de Historia, hemos decidido comenzar un movimiento al que bautizamos Huelga Alternativa, al cual poco a poco se han ido sumando compañeros y compañeras de Trabajo Social, y del Autónomo de Arquitectura.

Esta Huelga Alternativa lleva como objetivo  retomar los verdaderos valores de la huelga y dejar atrás las prácticas  nefastas. Este movimiento año con año va tomando forma y promete ser la avanzada en la recuperación de la jacarandosa fiesta estudiantil.

Este Viernes de Dolores a las 8:00 A.M. saldrá de la Tomatera, del Mercado La Terminal, por segunda vez consecutiva, el desfile de la Huelga Alternativa. Si sos un estudiante consiente del verdadero legado de la Huelga de Dolores y querés participar en la reivindicación de este movimiento estás cordialmente invitado e invitada.

Les escribo desde el interior de una capucha, para contarles que aún es posible portarla con orgullo.  Les escribe un auténtico catador de cusha, escritor de boletines y amante de la Chabela para contarles que no todo está perdido. Volvamos a levantar la bandera de nuestros antecesores y antecesoras: Estudio, trabajo y lucha.

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