By Luis Ernesto Morales
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La migración siempre ha sido un fenómeno humano a lo largo de la historia y actualmente, es un tema central en la política internacional. La relevancia de la movilidad humana ha saltado a la atención de la opinión pública desde que un señor decidió detenerla con muros y discursos llenos de insultos. La atención que se le ha brindado a este fenómeno ha evidenciado lo vivido desde hace muchos años por las injusticias, falta de oportunidades, violencia y conflictos que afectan a lo largo y ancho del planeta a las poblaciones más vulnerables. También las imágenes en México, Centroamérica, el Mediterráneo, Siria y otros lugares, han sido utilizadas para crear shows políticos y alimentar el odio.

En Guatemala, la situación migratoria ha llevado a algunas de las circunstancias más crueles que se le hayan ocurrido a otro país aliado en contra de nosotros. La separación familiar y las muertes ocurridas por estos abusos de autoridad, negligencia y ante todo, falta de humanidad, demuestran las consecuencias del abandono del gobierno guatemalteco y el esparcimiento del desprecio al migrante, un trending topic mundial. Sin embargo, muchos de los migrantes guatemaltecos ponen rumbo a distintos destinos y por diferentes formas, a pesar de que los medios de comunicación solo le presten atención a la migración hacia EEUU. Son ellos junto a las autoridades estatales y algunos sectores de la sociedad que generalizan a los migrantes no sólo como criminales, sino como traidores de la patria por buscar un mejor futuro en otro país.

El último y prolongado censo poblacional no contabilizó a la población guatemalteca afuera del país, estimándose un número de 3 millones de guatemaltecos en el extranjero. Este número es solamente una deducción, ya que muchos quedamos sorprendidos al ver poco menos de 15 millones de guatemaltecos contabilizados (teorías conspirativas e ineficiencia institucional al margen). Se puede obtener información de los guatemaltecos que entran por JFK, pero no de los que entran por el río Bravo. El abandono a los migrantes también existe en el resto del mundo, en donde la posibilidad de votar para estudiantes afuera de Estados Unidos es aún una utopía. Para las autoridades no son ni de allá ni son de acá.

Estados Unidos, el país del sueño americano, ahora el estandarte en contra de los migrantes, ni siquiera publica o analiza el número de ciudadanos estadounidenses viviendo en el extranjero de forma abierta en protección de su seguridad nacional. Países como Alemania, Francia, Inglaterra, Brasil, Argentina o Chile, gozan de una gran diáspora alrededor del mundo. Sin embargo, la migración de sus ciudadanos no es vista como un fracaso estatal, sino como una muestra de preparación y hasta cierto punto una exportación de las personas mejor capacitadas de capa país.

Claro, la situación de las personas que migran de Guatemala no ocurre bajo las mismas circunstancias que las mencionadas anteriormente. Mientras para algunos migrar es una opción, para otros es una necesidad, vista como la única opción para sobrevivir. Porque a final de cuentas, eso es lo que todos queremos, tener vidas dignas y buscar nuestra felicidad. Es eso lo que ha llevado a personas de los países más pobres y más desiguales a migrar o buscar refugio en países donde puedan obtener lo básico para sobrevivir. La vida es un derecho humano y migrar para poder vivir también lo es.

La criminalización de los migrantes es una retórica aplicada por muchos nacionalistas, pero llama la atención que sea replicada no solo por estadounidenses en contra de los centroamericanos, sino de los mismos centroamericanos en contra de sus connacionales migrantes. Actualmente, los pensamientos xenófobos y racistas también han creado paradojas absurdas en contra de los migrantes. Les roban el trabajo a los locales, pero son demasiado perezosos para trabajar. Se critica si se van, pero también si se quedan, o en otros casos, si deciden regresar. Ilustres pensamientos nacionalistas.

La migración no es algo nuevo, es algo que forma parte del comportamiento humano y que es inherente a su desarrollo histórico. Necesitamos no sólo como sociedad guatemalteca, sino como ciudadanos del mundo darnos cuenta que los migrantes no son distintos a nosotros y que simplemente buscan lo que todos buscamos, tener una vida digna. Es tiempo de dejar las paradojas de la propaganda política y discursos del odio por un lado. Haciendo esto podemos iniciar a resolver las causas que llevan a las personas a migrar. Porque la migración no es algo de un grupo étnico, no es algo de una clase social o nivel económico, no es algo de una región del mundo o de una época particular, tampoco una señal de fracaso por hacerlo. La migración es parte de la condición humana.

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