By Brújula
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Ángel Ramírez/ Opinión/

Estando ya a menos de una semana que inicie el mundial, y ya estando el Congreso de la República en su receso de sesiones ordinarias, se evidencia una gran diversidad de características de juego en los distintos equipos (partidos) que forman parte del campeonato (la dinámica legislativa). Por tanto, esta es una clara oportunidad para armar una quiniela legislativa para evaluar qué equipo podrá coronarse el monarca del presente torneo y que lo dejará disfrutando las mieles del triunfo por los siguientes cuatro años. El objetivo de las siguientes líneas es darle a usted, amigo futbolista, un diagnóstico de las plantillas participantes para que pueda mejorar sus pronósticos y cálculos necesarios para saber a qué equipo le apostará. Espero sean de mucha ayuda -principalmente para su ejercicio ciudadano de fiscalización- y que le atine a sus pronósticos.

Los favoritos: LIDER, PP

Sus posibilidades son tangibles por el buen momento (clientelar y electorero) en el que llegan. Sus plantillas son las más numerosas y, por ende, las más caras del campeonato. Sus principales jugadores son aquellos que más oportunidades crean de cara al gol (principalmente cuando favorecen sus intereses particulares) y sus recursos técnicos (artimañas), son tan variados que les dan una mayor profundidad en sus ataques al área rival (interés nacional). Los jugadores titularísimos están ahí por sus claras habilidades y recursos (vaya sí no).

Las relaciones entre ambas plantillas son tan contradictorias, como inevitables. Al momento de enfrentarse en un “derbi”, la rivalidad es impresionante, pero al momento de jugar contra otros equipos -y que convenientemente les beneficia para mantenerse en lo más alto de la tabla- esa misma intensidad se va haciendo tenue hasta que encuentran la forma de contrarrestar los embates de la media tabla.

En fin, estos equipos llevan las de ganar; sus plantillas se siguen haciendo más ricas, pero también van sufriendo el desgaste típico de “final de un ciclo”. Sin embargo, para la quiniela (que no mide más allá del presente período legislativo) son una opción segura, viable y con grandes oportunidades de coronarse al final de temporada.

Los que dan pelea: UNE, TODOS, CREO

Son aquellos equipos que llegan más o menos fortalecidos por sus buenas actuaciones en eliminatorias (en algunos distritos electorales o por arrastre de candidatos presidenciales) y que buscan arrancarle puntos a los favoritos en sus aspiraciones de título. Sus plantillas, generalmente, tienen jugadores que han militado en otros equipos pero que en su gran mayoría están compuestas por canteranos. Asimismo, su valor puede estar un poco depreciado pero aún mantienen un nivel que les permite estar en la competencia directa con los equipos grandes.

Las relaciones que estos equipos tienen con los demás son mucho más variadas; no pueden menospreciar a los equipos inferiores porque pueden dejar puntos en su lucha por alcanzar a los favoritos, pero tampoco pueden ser triunfalistas al momento de llegar con los equipos grandes porque pueden salir goleados. Es decir, mantenerse en la media tabla y asegurar sus posibilidades de título (mantener una posición relevante para las negociaciones, principalmente ejerciendo como bisagras) requiere de mucho entrenamiento, tácticas y buen uso de sus principales jugadores, especialmente aquellos con mejores capacidades técnicas (mejor dicho, económicas).

Los equipos de relleno (Independientes y bancadas minoritarias)

Estos equipos pueden ser divididos en dos segmentos muy marcados: aquellos equipos que, de cajón, se sabe que son de donde los favoritos obtienen los puntos fácilmente; y aquellos equipos que con pocos recursos pretenden dar la lucha en cada uno de sus partidos.

El primer segmento es el de aquellos equipos que, con pocos recursos y plantillas muy cortas para competir en campeonatos tan competitivos (para lograr intereses personalistas), son fuente de puntos cómodos y sencillos para los equipos favoritos (PRI, PU). Es decir, su poca capacidad de acción dentro del campeonato los hace ver como equipos de relleno que su mayor aspiración es la permanencia en la categoría y en los campeonatos de élite.

Sin embargo, el segundo segmento de estos equipos son aquellos equipos aguerridos; los que halan más de su coraje y convicción porque no pueden competir en circunstancias tan desiguales con el resto del equipo. Estos son equipos que vienen de divisiones inferiores pero que quieren demostrar por qué están en la máxima categoría. Hacen gala de su depurada técnica para entrar, con un juego vistoso y ordenado, dentro de un campeonato complicado que busca absorberlos en su dinámica. El “joga bonito” está arraigado en su forma de juego y buscan desequilibrar el equilibrio de fuerzas en lo más alto de la tabla. Aunque al final de cuentas su capacidad de triunfo es mucho más limitada porque son vistos como peligrosos por no regalar puntos, la opción de ser una sorpresa para llegar a la final nunca debe de ser descartada (EG, URNG, WINAQ, PAN).

No queda más que desearle suerte estimado lector, haga sus cálculos, llene su quiniela pero le exhorto a que lo haga pensando más allá de este campeonato y más allá de la venta de camisetas; el título que está en juego es el futuro de este país.

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