Margarita López Aguilar / Colaboradora /

Reseña de un proyecto escénico.

En Artistas Trabajando nos gusta hacer teatro… pero hacerlo no siempre en los lugares donde se espera que se haga teatro. Hace un año estábamos ya metidos hasta la cabeza con el proyecto La Rana en la Olla. El Centro Cultural de España acababa de avisarnos a través de Magdalena Morales la coordinadora de Escénicas de dicho centro, que Artistas Trabajando había sido seleccionado como el VII Laboratorio de Investigación y Creación Escénica. Eso significaba que además de ser el proyecto elegido entre varios otros, contaríamos con $5,000 para realizarlo.

Pero, ¿qué es eso de la rana en la olla?

El efecto rana en la olla es el experimento en donde existen una olla de agua fría y otra de agua hirviendo, ambas en el fuego. Si en la primera se coloca una rana, se aclimatará al cambio de temperatura paulatinamente. Mientras que si se coloca a una rana sobre el agua hirviendo, saltará al exterior inmediatamente. Creemos que este experimento define muchos de los sucesos que día a día vivimos como guatemaltecos y las reacciones que estos desencadenan.

Y… ¿qué es lo especial de ese proyecto?

Nos gusta hacer teatro en espacios poco abordados. En este caso hicimos teatro en los buses, tomamos la ruta 203 (Zona 6, Periférico, Campus USAC). La mayoría de quienes conformamos Artistas Trabajando coincidimos en que no había otro lugar para hacer nuestro proyecto.

La ideología del grupo es compartir el teatro con públicos con poco acceso a él y sabemos que el público puede ser reacio a las salas y a quienes queríamos llegar estaban en las calles y en los buses.

Resultó muy obvio que nuestro espacio escénico debía ser el lugar mismo donde ocurren las situaciones que planteamos con nuestras acciones artísticas y así, tener la oportunidad de actuar frente a la realidad que cuestionamos. Además, muchas de las personas que viajan en buses nunca o pocas veces han asistido a un evento escénico, sabíamos que era fundamental llegar a ellos y no viceversa.

El proyecto La Rana en la Olla fue concebido como un proyecto escénico con un vínculo potente a la actualidad que el equipo de Artistas Trabajando vive, es por ello que establecimos la camioneta, el ruletero o el bus como una metáfora de país, una metáfora de Guatemala pues creemos que las actitudes de los y las guatemaltecas en hechos pequeños y cotidianos que a diario les afectan en el servicio de transporte urbano, son un reflejo de sus reacciones como ciudadanos ante las situaciones que les perturban como país.

“A mediados del año 1901 se hace ver que existía mal servicio del tranvía urbano causado en primera instancia por los mismos empresarios que por economía o por otro motivo menos atendible se negaban a poner en las principales y más frecuentes líneas (como eran las de la 6ª. y 9ª. avenidas Sur hasta la Estación Central) el número de carros que se necesitaban para que los pasajeros no se aglomeraran en el interior y menos en la plataforma de carga.

Las quejas con respecto al servicio continuaron y, en el año de 1912 se declaran en huelga los tranvieros y por tres días se queda sin este vital servicio la Ciudad, el redactor de un periódico manifestaba… “el sistema del actual tranvía es absurdo por la importancia de la población (más de 100,000 habitantes) asociado a lo anterior la lentitud, tamaño reducido de los mismos, limitación de calles y como premio la soez educación de los tranvieros, constituían una amenaza pública.” (1)

Tal vez no exista un sector tan ignorado en Guatemala como el sector del transporte colectivo, ni conductores ni pasajeros están a salvo, a cien años de la publicación de la cita anterior lo único que ha cambiado es la cantidad de violencia que se vive a bordo del transporte urbano y extraurbano de la Ciudad de Guatemala.

Con los sucesos diarios en los buses que rayan en el terrorismo, con jornadas violentas de hasta 3 asesinatos de conductores por día… la verdad, no creemos necesarias más razones para proponer acciones en relación a los buses.

No necesitamos sucesos tan repugnantes como los anteriormente mencionados, nuestra dignidad es pisoteada en nuestras narices todos los días en la cotidianidad de un viaje en transporte colectivo: doblan, triplican o quintuplican el precio del pasaje a su antojo, hacinan a las personas como fardos de papel, juegan con nuestro tiempo al ir exageradamente lentos o con nuestra vida al ir exageradamente rápidos, ejercen un vil poder sobre sus usuaria/os, discriminan de manera humillante a personas de la tercera edad y un largo etcétera. Por si fuera poco, cualquiera puede ser víctima de una agresión de cualquier tipo en el bus de parte de otro usuario/a: un asalto, un asesinato, manoseo, agresión verbal, accidentes, violación sexual. (2)

Durante la ejecución de La Rana en la Olla en febrero de 2012, AT estaba conformado por seis personas que estuvieron a tiempo completo –al extremo de que una de ellas renunció a su trabajo, otra gestionó su tiempo de vacaciones para el mes de ejecución, y otra más fue despedida-. Estas seis personas son: Ana Jacobo, Efren Jiménez, Jorge Baq, Margarita López Aguilar, María Cardona y Nexhita López. Nos acompañaron también Cristian Dávila, Ingrid Ortiz y David García.

De toda esta locura, resultaron 64 acciones artísticas denominadas transescénicos que se realizaron durante el mes de febrero de 2012 en la ruta 203 de la Ciudad de Guatemala.

Hemos comprobado que los transescénicos son una forma efectiva de proponer temas para su discusión, de construir juntos, de caer en la cuenta de, de manifestar y resistir con creatividad y efectividad desde territorios seguros, inteligentes e incisivos.

Por ello, consideramos importante facilitar herramientas para realizarlos se sea artista o no, pues soñamos con buses que sean centros culturales.

El proyecto La rana en la olla no ha terminado aquí, buscamos el financiamiento de la segunda fase que hemos llamado LA RANA QUE SALTÓ DE LA OLLA. Apoyos son recibidos a través de artistas.trabajando@gmail.com y nuestra fan page.

[1] Diario de Centroamérica, junio 10 de 1901

[2] Fragmento de las motivaciones de nuestro proyecto, primer borrador.

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