By Andrea Najera
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¿Te sientes bien? ¿Necesitas ayuda? ¿Quieres platicar? ¿Deseas exteriorizar tus sentimientos?

 

Así como estas, existen muchísimas otras preguntas que pueden salvar vidas, ¿No me crees? Según la OMS, la salud mental se define como un estado de bienestar en el cual el individuo se da cuenta de sus propias aptitudes, puede afrontar las presiones normales de la vida, puede trabajar productiva y fructíferamente y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.

La salud mental es vital para los seres humanos, sin ella no podemos gozar de una vida plena y por lo tanto es un asunto de todos. Por eso, no podemos dejar que las personas enmascaren su salud mental con una sonrisa, mientras debajo de ella existen problemas como la depresión, ansiedad, trastornos de bipolaridad, entre otros.

Debemos ser ayuda y apoyo para todas aquellas personas que lo necesitan, nunca estará de más el realizar esas preguntas que salvan vidas, pues no sabemos en que momento estas personas las necesitan, y podemos llegar en las circunstancias más precisas para ayudarlos, guiarlos, instruirlos y/o acompañarlos.

Hay que evitar el normalizar que los problemas mentales son tabú, que no se pueden resolver y que es mejor callar ante los mismos que poderlos exteriorizar por miedo a ser señalados y juzgados.

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos tenido un desbalance en nuestra salud mental, quizá unos más marcados que otros, pero nos ha sucedido por igual.

Debemos promover la salud mental desde nuestros hogares, enseñarle a nuestros hijos que cuando existen problemas que no podemos resolver por sí solos siempre existen personas a nuestro alrededor que desean ayudarnos; desde un familiar, un amigo, hasta un profesional de la salud, y que pueden darnos una salida a nuestros problemas, una mano en quien confiar, un hombro para poder llorar y fuerza para salir adelante.

Podemos ver muchos rostros con sonrisas que transmiten felicidad, pero no podemos ver si detrás de esa máscara existen lágrimas, gritos y sentimientos ajenos a la felicidad, que interrumpen con su calidad de vida. Seamos agentes de cambio, promovamos la salud mental, no juzguemos al prójimo y ayudemos a salvar vidas.

 

Con dedicatoria, a mi querida amiga Maria Paula, un angelito más que nos protege a todos.

 

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