By Iván Escobar
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Durante las madrugadas cercanas al trébol de la ciudad de Guatemala, se extiende el hedor a basura que atraviesa parte de la zona 3, 7 y 11 y contamina el ambiente de miles de personas que viven cercanas al sitio. Antes este olor no era tan latente como hoy en día, la contaminación durante las mañanas se entremezcla con los gases tóxicos de las camionetas y crean una fuerte combinación para hacer de esa área una parte de la ciudad contaminada.

Entre más cercanas están las personas al basurero de la zona 3 son más vulnerables a enfermedades. Han sufrido infecciones en los pulmones debido a las fuertes emisiones de toxicidad, para muchos, se convirtió en algo normal y han decidido no prestar atención a los problemas que se viven en ese lugar.

Pero, si esa es la vida de las personas que están fuera del basurero, imagina: ¿Cómo es la vida de los guajeros? Para quienes no sepan, el termino se refiere a algo que no tiene valor, los guajeros son personas que viven de la basura y en algunos casos, en la basura. La vida de estas personas depende de encontrar  en medio de las toneladas de desechos cosas que puedan vender, se cree que son más de cinco mil personas las que diariamente entran al relleno sanitario pero al final del día no todos salen con vida.

Entre miles de sobras y desperdicios se pueden encontrar sonrisas de niños y niñas que agradecen por un par de zapatos, una blusa o playera, y un suéter para poder pasar la noche. Regularmente la gente en el sitio desaparece, es un tema de muy pequeña importancia para la Municipalidad, no se tienen registros de quien ingresa y quien sale. Durante años el basurero se ha ido rellenando de  toneladas diarias que ingresan pero no reciben ningún tratamiento, así que entre tantos desechos quedan espacios muertos que cuando hay un temblor o movimiento es fácil que esos espacios vacíos se hundan, y las personas que están cercanas al sitio, desaparezcan. Para un guajero la vida está enredada entre miles de situaciones, adquieren alimentos sabiendo su fecha de vencimiento, pero algunas veces el hambre y sed son más grandes que eso, así que deciden poner en riesgo su salud. El último caso famoso fue aproximadamente en 2016, cuando unas niñas comieron sopas contaminadas que estaban mezcladas con veneno de rata, todas las niñas fallecieron y las noticias no se escucharon, no hubo mayor intervención por parte de la prensa e igualmente no existió ninguna pronunciación por parte de las autoridades.

Lamentos y llantos son comunes en esa área de la zona 3, sin tener una respuesta clara de cómo tratar este problema que yace en el corazón de la ciudad de Guatemala. La pobreza extrema latente adquiere más fuerza y los jóvenes deciden integrarse a la delincuencia formando otro problema social que va de la mano con la pobreza, para algunos es un orgullo ser guajeros, no están robando y siguen el ejemplo de aquellos que seguramente han perdido su vida en medio de la basura, familias que ahora se encuentran divididas siguen creyendo en que algún día exista un cambio en sus vidas.

 

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