By Karen Letran
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El desarrollo y progreso de la sociedad depende en gran parte, de las habilidades e ideas emprendedoras que los seres humanos aportan a esta. Es por eso que la educación se ha posicionado como un factor esencial dentro del sistema de toda sociedad; ya que prepararse académicamente, puede motivar a ofrecer reformas e ideas emprendedoras. Sin embargo esta formación intelectual, podría no llegar a ser suficiente, ya que para lograr un cambio trascendentalmente positivo y que las acciones o proyectos tengan un verdadero impacto en la sociedad, se hace necesaria una formación más completa, que considere el fortalecimiento de ciertas características o virtudes, que ayuden a  un crecimiento más integral. Existen muchas virtudes que nos ayudarían a ser más que estudiantes, personas excelentes. Para orientarse y enfocarse específicamente en algunas, proyectos dedicados a la formación de estudiantes, como Camina Jesuitas, identifican 4 en particular; que tuve la oportunidad de conocer en un taller y que considero importante compartir, para que puedan ser una guía o motivación para todo aquel estudiante que busca ser un profesional completo y capaz.

La propuesta de formación y crecimiento integral se enfoca en una metodología denominada: Las 4 Cs, que desarrolla las siguientes virtudes:

Consciente:

El estudiante debe conocer la realidad que le rodea, debe estar familiarizado con las situaciones o circunstancias con las que debe lidiar tanto él como la sociedad. Debe aprender a apreciar quién es y su espacio o comunidad en la que se desenvuelve; estudiarla, escucharla, observarla y aprender de esta, para finalmente determinar e identificar los ámbitos en los que puede ayudar. Se trata además de conocer quién es en realidad, pues de esa manera sabrá de lo que es capaz y de las habilidades que posee; para poder actuar conforme a su esencia e identidad. Un estudiante consciente se entenderá a sí mismo y a su comunidad; sabrá cuál será la mejor forma de actuar, para transformar las injusticias que en esta se manifiesten. Es lograr ver siempre el lado real, pero hermoso de todo y de todos.

También debe ser competente: 

Un estudiante debe tener la  capacidad de comprender, manejar, crear y utilizar  sus habilidades, para saber hacia dónde se encaminan sus proyectos y añadir a ellos, el objetivo de contribuir a un bien común; pues solo un verdadero profesional sabe que el desarrollo va más allá de un crecimiento y fortalecimiento individual y que se trata más bien de lograr un crecimiento como sociedad. Alguien competente entenderá quién es y de lo que es capaz y de esa forma aprovechar las oportunidades que se le presenten.

Un profesional debe ser compasivo:

Así como debe ser consciente de la realidad, debe mostrar empatía ante esta. Significa ser una persona sensible y solidaria con los demás y de esa forma actuar y trabajar para que ellas, así como él mismo, tengan la oportunidad de visualizar un futuro reformado y próspero. Con esto se espera además, la inclusión de diferentes ideas, que unidas podrían llegar a ser un gran proyecto.

Para complementar las mencionadas características, se debe ser comprometido:

Tomar con seriedad las propias metas, ideas, valores e ideologías; que  hacen al estudiante responsable, para poder trabajar por una sociedad ecológica y sostenible. Se trata de aprender a trabajar de forma autónoma, pero valorando el trabajo en equipo; siendo eficiente con el fin de beneficiar a una mayoría logrando con esto, ser emprendedores destacados y transformadores.

Por otro lado, parte de la misión y responsabilidad que tenemos nosotros como estudiantes y futuros profesionales, es compartir nuestros conocimientos con la sociedad. Es por eso que se hace muy esencial y oportuna la adición de otra característica, la comunicación, pues si no se fortalece la habilidad para transmitir pensamientos, ideas, opiniones, criterios y argumentos de forma clara y precisa, nunca se podrá motivar e inspirar a otros a seguir lo que se llegue a construir. Sin comunicación no hay conocimiento y sin este, tampoco hay progreso, por lo que una persona comunicativa puede verdaderamente poner en práctica todas sus virtudes y habilidades, para descifrar la forma oportuna que le ayude a compartir sus conocimientos y proyectos de vida. Pues se debe recordar que no solo el uso de palabras es el medio correcto y que este dependerá de las fortalezas y especialidades de las personas. De esa forma se logrará dejar un legado y hacer que lo aprendido valga la pena.

De este modo, el estudiante al enfocarse en una formación integral, brillará por su propia esencia y habilidades, logrando ser reconocido como una persona y profesional que busca la excelencia; característica que garantizará diversas oportunidades, pues una persona excelente, será capaz de proponer y actuar por una transformación social y ecológica significativa.

Los profesionales serán aquellos conscientes de la realidad, competentes ante cualquier circunstancia; compasivos con el prójimo, comprometidos con ellos mismos y con su sociedad para finalmente, comunicar sus propias ideas transformadoras.

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