Sara Mux/

Cada vez existen más imposiciones y reglas sociales por medio de la tecnología, los diversos tipos de comunicación y en los múltiples dispositivos digitales existentes. También en determinados productos tales como: la literatura, las artes escénicas y la música que pueden circular en todo el mundo de forma simultánea. Pareciera ser que, pretenden la homogenización de la sociedad. Esto sin importar las diferencias étnico-culturales, barreras lingüísticas, formas de percepción y visión del mundo, lo que ha influenciado en la capacidad crítica de las personas y promueve la emancipación.

Actualmente, la sociedad se ha convertido en masas pendientes de los espectáculos y el entretenimiento coyuntural, adormeciendo la conciencia, la capacidad de acción y la forma de mitigación provisoria. A la vez permite que los políticos corruptos, familias apoderadas de los bienes naturales y consigo de los bienes económicos, sigan haciendo de las suyas moviendo y quitando piezas a su antojo con la intención de cuidar dichos privilegios.

Hace algunos años, se pretendió darle un momento de inflexión a un sistema al que estamos acostumbrados y que trastoca los privilegios antes mencionados. En ocasiones pareciera que se debilitara por una corriente que desarticula los diferentes tipos acciones que se realizan para promover un Estado incluyente, no racista y no patriarcal; donde la justicia impere de forma equitativa, donde los niños y niñas tengan acceso a una educación diferenciada y de calidad por mencionar alguno de estos.

Sin embargo, la globalización, el proyecto neoliberal y el ritmo de vida actual traen como signo un bono extra. La homogenización social.

Sin perder de vista lo que esto implica principalmente para los pueblos originarios: perdida y el debilitamiento de los rasgos muy particulares a nivel personal y colectivo. Por mencionar algunos de estos, son el idioma, las prácticas culturales, la indumentaria, la espiritualidad, la construcción de identidad para las futuras generaciones y la identificación y pertenencia de un grupo.

Teniendo clara las intenciones de este proceso en áreas geográficas muy particulares de nuestro país, interfieren principalmente en grupos potenciales como la juventud o en hombres y mujeres en edad productiva. Desde la mirada del neoliberalismo, buscan incorporar tendencias monopólicas, imponiendo imaginarios sociales simbólicos y con ello buscando uniformizar formas y estilos de vida.

Los pueblos originarios estamos siendo vulnerados ante este sistema debido a la masificación de mensajes ideológicos que imponen pensamiento y actitudes que denigran nuestra identidad de una forma constante.

Para ello, es necesario crear estrategias y pensamientos críticos para mitigar en determinados momentos. Así mismo, analizar de forma profunda lo que es negociable y lo que no lo es.  Por ejemplo, la invasión nuevamente en de los territorios, la utilización folclórica de las formas y prácticas de vida, la cosificación de la indumentaria y otros persiguiendo un fin, la homogenización.

Imagen: Unsplash

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