Santiago Camposeco
Los libros siempre han sido una parte fundamental para el ser humano, podemos decir que son una de las principales fuentes de información y entretenimiento para las personas. Al hablar de literatura es imposible para mí no hacerlo sobre uno de mis géneros preferidos, las distopías. En esencia de uno de los mayores best sellers del siglo XXI, una de las novelas juveniles más importantes y con mayor impacto del género. The Hunger Games de Suzanne Collins.
The Hunger Games, por Suzanne Collins, es una novela juvenil distópica publicada en 2008, baneado de la red de bibliotecas escolares estadounidense. En una oscura versión del futuro próximo, doce chicos y doce chicas se ven obligados a participar en un reality show llamado los Juegos del Hambre. Solo hay una regla: matar o morir. Cuando Katniss Everdeen, una joven de dieciséis años, se presenta voluntaria para ocupar el lugar de su hermana en los Juegos, lo entiende como una condena a muerte. Sin embargo, Katniss ya ha visto la muerte de cerca; y la supervivencia forma parte de su naturaleza1.
Hay muchas razones por las cuales considero que tanto Marx, como Weber, analizarían, estudiarían y criticarían este libro, más allá del impactante contexto sociológico que este representa, resulta interesante saber, qué dirían cada uno de ellos. Marx nos diría que este es la definición literal de la dominación de los burgueses – los habitantes del Capitolio – sobre el proletariado, como el capital que cada uno posee le da al individuo una clase social y como si es posible una movilidad social, pero posee un gran costo, que en estos casos es la vida, así como también acusaría a la plusvalía de la acumulación de riquezas y concluirá con un análisis dialéctico sobre las múltiples causas y consecuencias.
Por otro lado, Weber lo vería desde un punto más singular, analizaría a cada uno de los tributos y a sus distritos como individuos. Señalaría como cada distrito determina el status, capital y partido de cada persona y cuestionaría el tipo de autoridad que posee el Capitolio y vería a Snow como alguien más tradicional que racional. Pondría sobre la mesa la ética protestante como causante de la acumulación de la riqueza. Concluyendo con el cuestionamiento inevitable de saber si los juegos son una acción tradicional, afectiva o meramente instrumental – racional.

Cuadro Comparativo
Fuente: Elaboración personal para fines ilustrativos. Santiago Camposeco M. 12 de mayo de 2026. Licenciatura en Relaciones Internacionales. Universidad Rafael Landívar para: Revista Brújula
Hoy en día con lideres mundiales como Netanyahu, Díaz – Canel, Trump o Bukele, no sería sorpresa que esta novela se hiciese realidad y es aquí cuando yo me pregunto:
¿realmente queremos qué eso pase? No se necesita ser un experto para saber que la autora nos da una visión a futuro que tanto ella, como nosotros esperamos se quede en lo que son, una distopía, una obra de mera ficción. Nuestra labor como juventud es que estos textos sean una advertencia de lo que un autoritarismo puede llegar a ser y no sean un manual de instrucciones para quienes hoy ostentan el poder.
<< I feel my impotence. There’s no way to take revenge on the Capitol. Is there? >>
The Hunger Games (Collins; 2008; p. 236)
