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Tania Estrada/ INTRAPAZ/

Violencia. Robos y asesinatos; familiares, amigos e historias leídas en periódicos y redes sociales. ¿Te suena familiar? Probablemente. Sin embargo, esta visión que todos tenemos sobre violencia nos queda corta.

¿Corta a pesar de conocer las distintas formas en que operan los “criminales”? ¿A pesar de que sé a dónde debo y no ir y a qué hora? Sí, muy corta.

Violencias, en plural

Empecemos por la forma de llamar este fenómeno. ¿Sabías que es mejor hablar de violencias que de violencia? Te explicamos por qué: Hay tantos tipos y manifestaciones de esta que quedarse con el término violencia (en singular) es insuficiente. A pesar de esto, sí es necesario tener una definición concreta que hará más fácil entender de qué hablamos. Tomemos la definición de Johan Galtung (sociólogo, uno de los fundadores de la investigación sobre la paz y los conflictos sociales) quien nos indica que la violencia es “una forma de comportamiento evitable, que provoca dolor o daño” (Galtung, 2002:2).

Desde febrero, Brújula e Intrapaz (Instituto de Transformación de Conflictos para la Construción de la Paz en Guatemala de la Universidad Rafael Landívar) han decidido publicar una serie de imágenes y mensajes que llevan a la reflexión acerca de los distintos tipos de violencia, su contraparte y lo más importante, la forma en cómo nosotros -muchas veces sin saberlo… y algunas no tanto- incurrimos en actos violentos.

Somos violentos, así de sencillo.  Ustedes, así como yo y mucha gente que no necesariamente somos reconocidos como criminales, cometemos actos violentos todos los días y ni siquiera nos damos cuenta. ¿La buena noticia? Dijimos que la violencia es “una forma de comportamiento evitable.”

Nosotros también podemos construir la paz desde nuestros lugares, desde la cotidianidad.

Hasta el momento hemos publicado imágenes alrededor de violencia vial, en pareja, política e intrafamiliar. Aquí algunos ejemplos.

Violencia vial

Dar vía a un peatón, una forma sencilla de construir la paz.

La violencia vial se manifiesta por medio de distintas acciones especialmente desde el conductor, como bocinar en repetidas – e innecesarias- ocasiones, insultar a otros conductores o peatones e inclusive cruzar la calle sin cuidado ya que “el peatón siempre lleva la vía”. Recordemos, la movilidad significa libertad, pero también implica responsabilidad y la primera responsabilidad que tengo es con la vida, la tuya, la mía, la de él y de ella.

Violencia en la pareja

Saberme las contraseñas de mi pareja puede ser una forma de violencia.

Y es que la violencia en la pareja no pasa exclusivamente por la imagen de la mujer maltratada físicamente por el hombre.  Controlar horarios, revisar llamadas telefónicas, prohibir amistades, degradarlo(a) frente a otras personas, difamarlo(a) por las redes sociales, manipular o “chantajear” son algunas de las muchas formas de ejercer violencia dentro de la pareja, las cuales no necesariamente implican el uso de la fuerza física.

La pareja es una persona con quien debemos compartir la felicidad, alguien con quien compartir nuestra cotidianidad.  Y si no somos capaces de construir la paz con la persona que amamos, ¿podremos construir la paz con los demás?

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Violencia intrafamiliar

¿Cuántos hemos escuchado más de una historia donde un miembro de la familia es alcohólico, abusivo o incluso golpeador? Al conocer estos casos, nos aventuramos a afirmar que hay violencia intrafamiliar, pero esos no son los únicos casos. Como la imagen que nos hablaba sobre este tipo de violencia, algo tan simple como menospreciar la labor de alguno de nuestros padres o hermanos también es violencia, así como la desvalorización de nuestros hermanos, la manipulación y la comparación entre hijos.

Usualmente el padre y la madre son culpados por la violencia dentro del hogar, pero cualquier miembro de la familia puede llevar a cabo acciones violentas, creando ambientes no propicios para el desarrollo integral de todos los integrantes de la familia.

Entonces, ¿violentos todos?  Seguramente.  Lo importante es que logremos darnos cuenta que no son los mismos de siempre los que incurren en actos violentos, no siempre será el novio abusivo, el conductor histérico o la mamá ebria. Todos comentemos actos violentos constantemente, incluso contra nosotros mismos.

El truco está en comprenderlo y poco a poco ir cambiando estas acciones para el beneficio de todos.  Ir construyendo paz desde nuestra cotidianidad.

** Encuentra pronto dentro de Brújula una sección especial con todas las imágenes que hemos publicado sobre la campaña Erradicando la violencia desde la cotidianidad.

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