By Brújula
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Violencia Agua

Intrapaz/

Hay potable, salada, no potable, dulce… sea como sea, todavía tenemos ese líquido vital: agua.  Vital porque sin él no hay plantas, animales o personas. Sí, lo sabemos, pero ¿actuamos de acuerdo a ello? ¡Cerrá el chorro o para el año 2000 ya no va a haber agua!, solía decirme mi mamá cuando yo era pequeña.

Y llegó el 2013 y todavía hay agua… suficiente para todos.

Mi mamá dice que yo creo que es suficiente incluso para desperdiciar. Como cuando me lavo las manos y al terminar dejo el chorro encendido hasta que tomo papel para cerrarlo. Pero es que -honestamente- me da un poco de asco si ya tengo las manos limpias. También me regaña cuando escucha que enciendo la regadera antes de entrar a bañarme, pero yo a esa hora de la madrugada NO me voy a bañar con agua fría.

Y es que ¿por qué me regaña a mí? ¿Acaso yo puedo resolver los problemas del mundo cerrando el chorro cuando me lavo los dientes? No. Aparte, yo creo que si realmente hubiera escasez de agua en el país, ya nos hubiéramos dado cuenta y habrían programas o algo similar por parte del Gobierno para prevenir que se acabe.  Es decir, no es un problema nacional.

Claro, en algunas partes sí no hay agua, pero eso es porque ahí no hay pozos o algo así, no porque el agua en sí se esté acabando. Y no es que no tengan agua nunca, sino que de repente se va y ellos no quieren buscar en otro lado y ni siquiera piensan que pueden comprar de esos camioncitos que dicen que pasan por ahí vendiendo agua. Lo que pasa es que esa gente rapidito empieza a hacer bochinches como que uno les tiene que resolver la vida. Eso sí que no ayuda en nada, y pues ¿qué son dos días sin agua?

El problema también es que nos han metido miedo de que “se va a acabar el agua” o de que hay que reciclar y controlar la tala de árboles para asegurar nuestro futuro.

Y con eso de la tala de árboles también la gente exagera; todo lo que se ha dicho de que para construir centros comerciales o bodegas han tenido que talar un montón de árboles y que eso nos afecta. Yo no sé, pero me suena a discurso de una persona que no va a centros comerciales. ¿Ustedes saben que eso es desarrollo porque mantiene en movimiento la economía? ¿Qué ha permitido que varios artistas realicen conciertos y otras actividades culturales y eso también es señal de desarrollo? Pero la gente como que no quiere superarse, como que le tiene miedo al cambio. Y hay quienes se aprovechan de eso para hacer sus negocios, como las ONG’s ambientalistas.

Un día una de esas ONG’s ambientalistas fue al colegio a darnos una plática de cómo las acciones que hacemos día a día afectan al medio ambiente y que eso nos afecta a nosotros. Hasta nos dieron algunos consejos, algo así como:

  1. Cerrar el grifo de la regadera mientras se enjabonan el cuerpo.
  2. Una ducha no debería durar más de 5 minutos. Tómelo en cuenta.
  3. Tratar de no usar el triturador de alimentos.
  4. No utilizar agua para quitar la basura de los pisos del patio, sino una escoba.
  5. Buscar un car wash donde reciclen el agua.
  6. Compartan estos tips con sus amigos, familiares y hasta con las demás personas que vean desperdiciando nuestros valiosos recursos.

Esos son algunos de los que me recuerdo, pero lo más impresionante de la plática fue que nos dijeron que eso de desperidiciar agua es: VIOLENCIA CONTRA LA NATURALEZA.

 Y yo como: whaaat?! ¿Violencia?

Violencia es lo que pasa en la calle todos los días, no que yo no cierre el chorro cuando me estoy enjabonando el cuerpo o que mi “muchacha” lave los patios y el garaje cada dos días. Aparte, dicen que talar árboles y contaminar también es violencia. Cuando les pregunté por qué, me dijeron que violencia es “una forma de comportamiento evitable, que provoca dolor o daño” y me explicaron que la cantidad de personas que no gozan del beneficio del agua potable en el país y alrededor del mundo es exageradamente alta.

Es decir, que yo al desperdiciar agua y no cuidar el medio ambiente le genero daño a otras personas, pero no solamente a ellas, sino también a la naturaleza misma que nos provee con lo necesario para vivir.

Por lo tanto, como persona privilegiada, tengo el llamado a ser más consciente y cuidar de esos recursos que en definitiva NO son renovables y mucho menos prescindibles no únicamente para mí, sino también para el resto del mundo.

Nos explicaron el ciclo de la naturaleza, que nos hace comprender que todo tiene su lugar y tiempo, y que la rapidez en la tala de árboles no es contrastada por la siembra de arbolitos cada año –a la que yo siempre asistía y creía que era suficiente-.

También aprendimos que varias especies animales están en peligro de extinción derivado de los cambios que se han generado por las acciones inconscientes del ser humano como la tala indiscriminada de árboles, la contaminación, el desperdicio de agua… y esas son acciones con las que tú y yo contribuimos cada día sin darnos cuenta.

Ahora, ya no necesito tomar papel para cerrar el chorro del lavamanos porque me da asco tocarlo, sino que después de cerrarlo y secarme las manos, utilizo gel desinfectante. Ya no dejo la regadera encendida cuando me enjabono el cuerpo y termino más rápido de bañarme (y eso hasta me da más tiempo para arreglar mi bolsón). También he sugerido que los patios y el garaje ya no sean lavados cada dos días, sino solamente dos veces por semana.

 Y tú ¿cómo piensas combatir la violencia contra la naturaleza desde tu cotidianidad?

Paz Agua

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