Nosotros decimos: no tenemos Estado, respetamos la propuesta de la sociedad civil cuando habla de las reformas, pero no creemos en ellas. Parchear una llanta cuando ya no sirve no va a durar…”.

Thelma Cabrera, de Codeca, me pone a pensar con sus palabras en la carencia originaria de legitimidad de este Estado, en la caducidad de su “sentido común”. Pero también me hace preguntarme, ¿cómo puede materializarse ese anhelo refundacional que busca la representación de aquellos seres históricamente anulados de la toma de decisiones, desde sus propios instrumentos y canales políticos, en unos tiempos en los que la discusión se centra en garantizar la depuración, recuperación y democratización de los mecanismos clásicos de la democracia liberal?

A partir de la crítica de las continuidades coloniales en las estructuras del Estado y de la impugnación social a los embates que las medidas de ajuste estructural han tenido en la vida de las mayorías latinoamericanas, el siglo XXI abrió un espacio para el debate sobre la refundación del Estado en Latinoamérica. Unos Estados sostenidos en las formulaciones de la democracia liberal y en el neoliberalismo, comienzan a ser articulados y teorizados desde categorías que trascienden ese horizonte para reconocer, más allá de la ya sabida existencia de diversos pueblos, naciones y nacionalidades indígenas, mestizas y afrodescendientes, sus propias visiones y aspiraciones respecto de cómo vivir y convivir dentro de un mismo tiempo y espacio.

Los casos de Venezuela, Bolivia y Ecuador son emblemáticos en la región, aunque en años recientes también en Guatemala este debate se instaló en la gramática de organizaciones y movimientos indígenas, sociales y populares, que plantean una preocupación que gira más alrededor de la legitimidad de los contenidos de la constitución, que de su validez legal. Estas voces cuestionan un sistema reproductor de múltiples esquemas de dominación (patriarcado, colonialismo, capitalismo…) materializado en el modelo de Estado vigente.

Las demandas por la refundación plantean un lenguaje y un contenido rupturista de la epistemología constitucional decimonónica, articulada desde el pensamiento liberal que confirió un lugar central a la propiedad privada y defendió una impronta eurocéntrica que, traducida en contexto, sostendría el atraso indígena y las justificaciones del despojo territorial como elementos genealógicos del constitucionalismo latinoamericano. Estas demandas evocan los procesos de constitucionalismo plurinacional en Ecuador y Bolivia durante la primera década del presente siglo que, asumiendo la paradoja que representa proponer descolonizar desde el derecho, expanden sus discusiones más allá del horizonte liberal, de las reflexiones clásicas de la teoría jurídica, toman distancia de la corriente del iuspositivismo teórico y buscan apegarse a la complejidad histórica de la realidad social.

Con esta investigación propongo un análisis crítico de las discusiones en torno a la idea de “refundación” y de las posibles rutas para su materialización en el contexto guatemalteco, aproximándome a los aprendizajes de otras experiencias latinoamericanas.

 

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