By Brújula
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Jóse Pablo Marzo 1

José Pablo del Águila / Opinión /

Jimmy Morales enarbola con orgullo los valores conservadores / protestantes. Confía en que con ellos se hará de Guatemala una tierra prometida. Al contrario de cómo cualquier estadista suele pensar, el presidente luce obstinado en su tarea de hacernos convencer de que no se necesita de políticas públicas eficientes para solventar las crisis. Para él, en su limitada visión, solo es necesaria una cosa: el favor de la providencia.

Así como es de incongruente, es de arrogante. A través de fábulas tristemente banales, tiene la osadía de pedirle a la población de que no critique su gestión. ¿Y qué título ostenta él, pues, para ocupar un cargo público –la máxima investidura del país, en su caso— y al mismo tiempo estar absuelto de la crítica? O desconoce por completo cómo funciona la democracia, o en su errado imaginario la presidencia es algo así como un trono imperial.  Cualquiera que sea la razón que lo motivó a hacer tan absurda petición, lo que demuestra es una total ignorancia y su incapacidad para el puesto para el cual fue electo.

Sin embargo, más allá de su desconocimiento sobre asuntos de Estado, hay otro factor que debe preocupar. Se trata de su estrecha vinculación con el sector protestante del país.

El protestantismo como corriente religiosa tenía un porcentaje muy escaso de simpatizantes antes de que ocurriese el Conflicto Armado Interno. No fue sino la década de los ochenta, con la promoción que el dictador Ríos Montt hizo de los discursos evangélicos-neopentecostales a través de las instituciones del Estado, que este empezó a ganar una cantidad considerable de adeptos. Actualmente las encuestas afirman que un 42% de la población en el país se identifica como evangélica.

De los años ochenta para acá el discurso protestante ha sido básicamente el mismo: una teología de la prosperidad atractiva para las clases medias y altas, principalmente. Y es en este punto donde se encuentra el punto álgido de la situación: el protestantismo, debido a su agenda codiciosa del bienestar económico, se alinea a la perfección con los intereses de las élites más conservadoras del país. De manera que mientras crece la población evangélica, inexorablemente también lo hace el apoyo y respaldo popular hacia los intereses y agendas de las élites.

Si alguien aún no se convence de la vinculación que existe entre las élites y el protestantismo, basta con analizar los discursos pronunciados en algunas iglesias pertenecientes a esta corte. Se puede observar, por ejemplo, que en los seminarios de liderazgo empresarial llevados a cabo por estas instituciones no hay cabida para aquellos sermones que incentivan al patrono a pagar salarios justos a los trabajadores. Tampoco se motiva a los empresarios a brindar condiciones dignas para laborar al trabajador. Es más, esos mismos seminarios muchas veces están dirigidos exclusivamente para los hombres, ya que subyace la idea de que la mujer no tiene que inmiscuirse en esos asuntos porque su misión está exclusiva y obligatoriamente en el hogar.

Todo lo susodicho constituye una prueba fehaciente de la naturaleza anti-progresista del discurso protestante. Y, tristemente, el presidente es un hombre que se encuentra alineado fuertemente a este sector.

No obstante, no habría mayor complicación si el excomediante fuera lo suficientemente ético para prescindir de su credo religioso a la hora de tomar decisiones de carácter público. Pero no lo es. Si no, obsérvese nada más el opaco y oscuro proceso que realizó para la designación de magistrados en la Corte de Constitucionalidad. El presidente se decantó por Dina Ochoa, una profesional del derecho que fue incluida en la lista “Jueces de la Impunidad” por la CICIG pero que, para sorpresa de todos, es una reconocida profeta. ¿Coincidencia o no? Que cada quien lo juzgue.

Este fenómeno no es nuevo. Durante el gobierno de facto de Ríos Montt también se hizo un esfuerzo por colocar personas allegadas a la Iglesia Verbo –congregación a la que pertenecía el dictador- en puestos claves del gabinete. Esto demuestra que desde que el protestantismo ingresó al país, no se ha conformado con las cuotas de poder simbólico que le confieren sus instituciones, sino trata de obtener también un poder político, al cual únicamente puede acceder usurpando puestos claves en el Estado. Ello es un acto deleznable, tanto de los portaestandartes de dicho sector como de los gobernantes que lo promueven.

Tan evidente como la luz del sol es que la agenda conservadora/ elitista / protestante resulta perjudicial para el Estado. Por ello, es necesario que los sectores más progresistas sean innovadores y enarbolen la bandera de la equidad, el desarrollo y la justicia; se pronuncien a favor del Estado laico y exijan a los gobernantes que se pongan a la altura del cargo para el cual fueron electos.

¿Podrán con ese reto?

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13 Comments
 
  1. Carlos Martínez Roca
    Carlos Martínez Roca / 16/03/2016 at 22:57 /Responder

    Buen estilo, me gustó. Pero me parece demasiado ácido el artículo. Muy valiente por parte del autor al escribir sobre esto.

    Me parece un poco precipitado, y creo que es un error, enlazar el protestantismo con las élites económicas. Generaliza demasiado y se va a un extremo poco sano, a mi criterio, pues si bien es cierto existe una nueva corriente de la “teología de la prosperidad” dentro de las iglesias evangélicas, también es cierto que hay gente buena en todos lados, gente loca en todos lados, y fanáticos religiosos en todos lados…

    En relación a la gestión de Jimmy, siempre he creído que necesitamos de hombres y mujeres de Dios, que bajo la bandera de la justicia social, sepan guiar con sabiduría a nuestros países. Claro está que, definitivamente, Jimmy no encuadra en ese perfil. Me parece más un tipo con buenas intenciones que quedó, por cuestiones de la vida, en la Presidencia, pero que no sabe qué hacer con su vida.

    • Avatar
      Julio Matute / 21/03/2016 at 12:11 /Responder

      Qué asco que todavía hay gente que piense que Jimmy Morales tenga (o alguna vez haya tenido) buenas intenciones.

    • Avatar
      Pilly Salazar / 21/03/2016 at 13:42 /Responder

      Don Carlos si seguimos con esos pensamientos “necesitamos de hombres y mujeres de Dios” vamos a seguir en las mismas. Necesitamos estadistas que sepan sobre igualdad y equidad y sobre todo que sepan aplicarlo, porque en nuestros paises no existen solamente “creyentes” y “moralistas que juegan al escondite”

      • Carlos Martínez Roca
        Carlos Martínez Roca / 23/03/2016 at 00:44 /Responder

        Totalmente de acuerdo. ESTADISTAS, eso necesita Guatemala. Ahora bien, no veo por qué estos “estadistas” no pueden tener a Dios como centro de su vida. No me parece para nada excluyente.

        Por el resto, de acuerdo con usted.

    • Avatar
      José del Águila / 28/03/2016 at 21:10 /Responder

      Carlos, gracias por los comentarios. Definitivamente no se puede generalizar a todos los fieles de una confesión religiosa ni es lo que se pretende hacer en el artículo. Sin embargo, es innegable el predominio de un evangelio del capital en gran parte de las iglesias neopentecostales y la influencia que estas han ejercido sobre el presidente a la hora de tomar decisiones de carácter público.
      Saludos.

  2. Avatar
    Armando Palma / 21/03/2016 at 13:15 /Responder

    Una verdadera pena y vergüenza el comentario amarillista y discriminador señor periodista. Cuál es el problema de ser evangélico? o acaso sólo los católicos o de otras creencias pueden ostentar un cargo público?? Por gente como usted es que nuestra nación está dividida. Me rehuso a creer que usted sea guatemalteco. Soy evangélico y también empresario. Hay muchos casos de empresas con dueños evangélicos que son un verdadero ejemplo. Y seguramente habrá otras que no. No se puede generalizar. El tema no es que los evangélicos sean mejores que los católicos ni viseversa. Debemos de ser una sociedad que camine hacia la unidad y la reconciliación y a ser una sola Guatemala. Por aparte le comento que el crecimiento de la población evangélica es un fenómeno en toda América Latina y no sólo en Guatemala.
    Hace mucho tiempo que él Sr Rios Montt no da discursos y el % sigue subiendo!!!
    La irresponsabilidad de quienes tienen una pluma en la mano así como usted solo siembran cizaña. Qué pena!

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      Sebastia / 21/03/2016 at 15:19 /Responder

      No hay problema que sea una protestante ignorante “evangelico”. El problema está en esa alianza e intromisión perversa de su ignorancia “bendito sea dios” en los asuntos del Estado. El Estado debe ser laico, científico con principios y valores universales -no con los “principios” de una casta religiosa como la don payaso.

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      Brújula / 22/03/2016 at 16:05 /Responder

      Buenas tardes Armando. Brújula es un espacio que busca el intercambio de ideas y fomentar el diálogo constructivo entre jóvenes. Nos encantaría poder leer una columna de opinión que ponga a discusión otros elementos que no se toman en cuenta en esta columna. Si quisiera aportar con una colaboración para la página, por favor escribir a buzon@brujula.com.gt ¡Gracias!

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      José del Águila / 22/03/2016 at 23:56 /Responder

      Armando, qué pena. Lamento decepcionarlo, pues sí soy guatemalteco. Lo mío no es un discurso de odio contra alguna confesión religiosa en específico. Lo que se critica en el artículo es la mezcla que se hace de la religión con asuntos de Estado.
      Creo en la crítica, defiendo el Estado laico y no por eso soy menos guatemalteco.

  3. Avatar
    Corina Curiel / 22/03/2016 at 00:00 /Responder

    Realmente en estos momentos creo q Guate necesita articulos q nos unan a una voz, la voz de trabajador, la voz del ama de casa, del blanco, del amarillo….no que nos dividan no se trata de evangelicos, tampoco a favor o en contra de nadie….se trata luchar como ciudadanos x lo q debemos luchar y de entregar en manos de Dios lo q no podemos….pq ese es nuestro credo y en Dios confiamos! Dejemonos de paranoyas y unamonos como nacion evangelicos catolicos….guatemaltecos!

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      Brújula / 22/03/2016 at 16:05 /Responder

      Buenas tardes Corina. Brújula es un espacio que busca el intercambio de ideas y fomentar el diálogo constructivo entre jóvenes. Nos encantaría poder leer una columna de opinión que ponga a discusión otros elementos que no se toman en cuenta en esta columna. Si quisiera aportar con una colaboración para la página, por favor escribir a buzon@brujula.com.gt

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    Elder / 22/03/2016 at 09:46 /Responder

    En estos tiempos se dice que existe la libertad de expresión, pero en lo personal creo que tener esa libertad, también, conlleva una gran responsabilidad. Es fácil criticar, escribir con mucho estilo y profesionalidad. Pero si tanto nos creemos capaces de dar nuestro punto de vista: ¿Por qué no actuamos y llegamos a ocupar ese puesto que tanto criticamos?
    Este o no este haciendo bien las cosas, al menos tuvo el valor de llegar hasta ahí. Esto no quiere decir que este o no de acuerdo con su forma de gobernar. Sólo creo que yo debo de hacer la diferencia en donde me encuentro y, si quiero decir como debe El Presidente gobernar, entonces, tengo que trabajar duro para poder ocupar ese cargo y hacer los cambios necesarios a mi manera.

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      Brújula / 22/03/2016 at 16:06 /Responder

      Buenas tardes Elder. Brújula es un espacio que busca el intercambio de ideas y fomentar el diálogo constructivo entre jóvenes. Nos encantaría poder leer una columna de opinión que ponga a discusión otros elementos que no se toman en cuenta en esta columna. Si quisiera aportar con una colaboración para la página, por favor escribir a buzon@brujula.com.gt ¡Gracias!

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