Mayarí Mazariegos / Corresponsal /

[box_light]“India resentida”Exclamó una voz grave y gutural, acompañada con un toque de humor.- Risas de escuchaban en el fondo…[/box_light]

En varias ocasiones había escuchado hablar del programa “Los Tres Ratones.” Aún cuando no pueda ubicar en el tiempo el momento exacto que escuché de ellos, sí recuerdo muy bien el momento en que un buen amigo mío comentaba con alguien el programa del día.  Fueron por lo menos unos 15 minutos los que utilizó mi amigo para expresar lo buenos y graciosos que le parecían.

Desde ese momento fueron mucho más frecuentes los comentarios que escuchaba sobre dicho programa; quizá debido a que un buen porcentaje de los estudiantes universitarios y jóvenes guatemaltecos, sintonizan a estos tres personajes todas las mañana mientras se dirigen a la universidad o a su trabajo.

He de confesar que nunca me había interesado demasiado profundizar en Los Tres Ratones. Sin embargo, fue el 21 e marzo de este año, mientras me encontraba en el carro de una amiga camino a la universidad, cuando escuché por primera vez la programación.  El  tema del día consistía en la discusión sobre el uso de las palabras: indio, shumo, cholero, looser, muco, naco en la vida diaria de todo guatemalteco.

El programa defendió el uso de esos denominativos, argumentando que formaban parte de la identidad guatemalteca y un sinfín de argumentos poco fundamentados y meditados. Durante el programa llamaron muchos oyentes expresando comentarios abusivos llenos de burlas, risas y ejemplos de cómo los usaban en su vida diaria. Fue entre una de esas llamadas, cuando una mujer que se identificó como estudiante de antropología, expresó su desacuerdo con el uso de esas palabras, exponiendo las razones por las cuales ella consideraba que no era correcto referirse a otros con el término “indio” de una manera despectiva. La respuesta que consiguió fue que le colgaran el teléfono antes de permitirle terminar sus argumentos, y tras llamarla “india resentida,” continuaron burlándose de su argumentación por varios minutos antes de la siguiente canción.  Así de fácil eliminaron e ignoraron su comentario.

Tras ese 21 de marzo, inicié a escuchar el programa con mayor frecuencia, descubriendo en sus programaciones diarias, el mismo comportamiento repetitivo.

Diversas son las opiniones que desatan en los jóvenes y básicamente se divide en dos:

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Los Fans

Jóvenes que disfrutan iniciar sus mañanas llenas de humor. Gustan de sobremanera la manera tan “chapina”,  ocurrente e incluso sarcástica de estos personajes de encontrar chiste hasta en los temas más serios.

Ignacio Sierra escucha todos los días el programa de 6am a 7am mientras se dirige a la universidad. Siempre comenta la programación con su compañero Mario, quien también los escucha. Expone que es un increíble programa que “lo mata de la risa cada mañana”. Como muchos, detesta que su “ratón” favorito haya sido expulsado del programa, pero argumenta que ya está empezando a “tragar” al nuevo ratón. Aunque eso sí, el programa ya no es como era antes – afirma.

Ante las críticas, Ignacio asegura que el programa es solo humor y que si la gente se siente tan ofendida o disgustada con la programación, la opción es de lo más sencilla y eficaz: dejar de sintonizarlos.

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Los críticos

Este grupo se distingue por ser la antítesis de la opinión de los “fans”. Detestan la manera en que los tres ratones llevan el programa. Detestan que al igual que Ricardo Arjona teniendo la capacidad de lograr un cambio mediante la utilización de un medio que deja marca en miles de guatemaltecos para lograr algo grande e influir en una mejora social, estos se la pasen contando chistes ofensivos, promoviendo el bullyng y no aportando nada bueno a la sociedad.

Ilusión Sáenz expone que lo que más lamenta, es que los Tres Ratones sea un programa lleno de estupidez que llega a oídos de un buen porcentaje de jóvenes universitarios todas las mañanas, llenándolos muchas veces de información vacía y bromas soeces.Contribuyendo únicamente en entorpecer al que ya de por si es estúpido, ” porque se necesita ser estúpido para escuchar a esos tontos” – afirma.

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Los Tres Ratones, tres personajes

Al hablar sobre el programa con las personas que alguna vez los han sintonizado, siempre se señalan los pro y contras de cada uno.   Algara, a quien frecuentemente llaman “imbécil” dentro del programa. Julio Cruz, a quien tachan de homosexual y de un desmesurado gusto por los negros. Y Cubo, a quien muchos aun rechazan por reemplazar al anterior ratón. Toda expresión de agrado o desagrado por la programación va dirigida siempre hacia ellos.

Tal parece que el público deja pasar algo por alto: es el hecho que estos tres individuos han sido contratados por una empresa para desempeñar determinado personaje dentro de determinada programación.

Ni Algara, Julio o Cubo son irremplazables.

Desde los inicios del programa estos “Tres Ratones” han variado de nombre y ser humano que los representa. Puedo criticar a uno de ellos, a dos o a los tres, pero el individuo no es irremplazable y si en algún momento alguno de ellos renunciara o se fuera del programa, siempre habrá otro cómico interesado en completar el trío de las mañanas más escuchado por los jóvenes; y siempre una empresa que los quiera contratar.

Es que al fin de cuentas, la radio es un medio que subsiste gracias a sus oyentes y necesita gente que escuche la programación para encontrar muchos más patrocinadores y personas que quieran anunciarse en tan escuchado programa.  Los Tres Ratones, como personas detrás de los personajes,  son unos trabajadores más, cuya encomienda y responsabilidad principal es mantener “el rating”.

Sin lugar a dudas Los Tres Ratones encaja en lo que se podría denominar como un programa radial exitoso, siendo uno de los más escuchados en la ciudad de Guatemala. Entonces, ¿por qué cambiar algo que resulta tan bueno?

La industria sabe que la estupidez vende.  Sin lugar a dudas se mantuvo muchísimo más tiempo en cartelera y recaudó muchísimo más American Pie 4 que Ágora (la historia de una de las filósofas mas importantes). Sin lugar a dudas es mucho más esperada la próxima secuela de The Hangover que cualquier tipo de documental.  Y sin lugar a dudas, también habrán personas que difieran conmigo y consideren que el programa es entretención y que no habría por qué analizarlo desde ningún otro lente como el que yo me encuentro haciendo.

El oferente ofrece lo que el consumidor exige. Si el consumidor quiere burla, molestadera y estupidez, se le da “burla, molestadera y estupidez”. Los Tres Ratones no hacen absolutamente nada más que complacer  lo que sus oyentes quieren y demandan: “una mañana llena de chistes, sarcasmos, risas, estupidez y humor negro”.

Quizá los Tres Ratones sabían muy bien que sus oyentes se matarían de la risa tras escuchar en voz gutural y grave el: “India resentida…”

 

Dibujo ratón: www.entrematesyotrasyerbas.d1c1.com
Fotografía radio: soryamfm.blogspot.com

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