Lucrecia Charchalac Ochoa
Estudiante Licenciatura en Ciencias Políticas
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Universidad Rafael Landívar
Campus Quetzaltenango

 

Democracia real ya

Existe una crisis mundial en este momento que se refleja en todos los ámbitos de convivencia humana, social, económica, política y cultural. Durante años se ha visto el crecimiento de un sistema financiero insostenible que responde a los intereses de la minoría, pero de una minoría que posee el más alto nivel de riquezas en el mundo, y que se han encargado de continuar enriqueciéndose a costa del mal uso del capital. Por otro lado, la decadencia de los sistemas políticos se refleja en los actos de impunidad y corrupción que día a día se cometen en los gobiernos de todo el mundo. A partir de la insostenibilidad del sistema financiero y político, así como la falta de una democracia real que permita la participación justa de todos los ciudadanos, comienza una serie de levantamientos sociales alrededor del mundo; la respuesta social se hace evidente.

Es en España en donde se inician las manifestaciones de los llamados “indignados”, que son un grupo de personas cuyo objetivo es reivindicar la soberanía del pueblo.

Lo que sucede con el ya bautizado movimiento español “Democracia real ya” es que la población de un país de Primer Mundo ha decidido hacer valer sus derechos, el propósito es entonces reafirmar la posición del pueblo y su derecho a participar activamente e intervenir en las decisiones que se toman en su nombre a través de generar un cambio el sistema pero sin romperlo.

Sin embargo, fuerza es decir que no todas las autoridades españolas se encuentran a favor de este cambio, ni aún los intereses económicos de la Unión Europea se conjuntan con esta propuesta, y es por ello que los movimientos de protesta se han incrementado y fortalecido de tal manera que ya hay presencia de ellos en la mayoría de ciudades españolas, mientras que sirvieron como ejemplo para el resto del mundo.

Occupy Wall Street

Estados Unidos se ha convertido en la capital del neoliberalismo que supone el cambio de un Gobierno limitado por leyes y jurisdicción por un capital económico que traspasa fronteras. El sistema económico implementado por las autoridades estadounidenses ha sido el principal impulsor de la globalización, la reducción de aranceles de importación y finalmente, ha sido uno de los principales escenarios de la eminente caída de su mismo sistema desde el comienzo de la crisis económica en el 2008.

Wall Street es el emblema de la economía estadounidense y el resto de países que conforman el primer mundo, así como de la avaricia corporativa que se ha adueñado de los intereses políticos en la actualidad.

El movimiento Occupy Wall Street (OWS) surge como una lucha contra el poder corrosivo de bancos y corporaciones multinacionales sobre el proceso democrático en Estados Unidos, y al papel que ha jugado específicamente Wall Street en la generación del colapso económico que ha causado la más grande recesión en años y un sinnúmero de consecuencias para todos los ciudadanos.

Una de las frases que representan al movimiento es “we are de 99 por ciento”, que hace referencia a que el 1 por ciento más rico de de la población se encuentra a cargo de la toma de decisiones y ha implantado las reglas para un juego económico injusto que pone en riesgo el presente y el futuro de todo el resto, con el único objetivo de continuar incrementando su propio capital.

En una ciudad cosmopolita como Nueva York se ha logrado juntar a personas de todas las razas, sexo y edades, con la finalidad de crear un ambiente de unidad en el que se genere consenso, en donde todos puedan ser escuchados y emitir su opinión para finalmente generar propuestas de cambio.

¿Qué podemos esperar de esta situación en el mundo entero?

Globalización, crisis económica, financiera y política, primer mundo, tercer mundo; todos estos son elementos que actualmente forman parte de los problemas que aquejan al mundo y que generan una constante falta de estabilidad y equilibrio en cuanto a relaciones políticas entre países, instituciones y sujetos. La implementación de un sistema de desarrollo económico, al finalizar la Guerra Fría ha sido la causa de cambios en todo el mundo que han generado una tendencia de desigualdad económica y por consiguiente un alto nivel de corrupción política cuyo objetivo responde a satisfacer los intereses de los más ricos y los más poderosos en todas las sociedades.

Los recursos son limitados y la población continúa creciendo y se está llegando a un punto en el que ya no es sostenible seguir viviendo de la misma forma, y sin embargo, cambiar la forma de vida que se tiene podría llegar a tener muchos costos, no para quienes menos tienen, sino para aquellos que han acumulado demasiado, pero principalmente para todas las economías del mundo. Tras la revolución industrial, el desarrollo tecnológico no se ha detenido y ha generado muchas facilidades, pero también representa un gasto ecológico innecesario. El mundo nunca estuvo tan fácilmente comunicado como ahora, sin embargo, mientras que algunos poseen todas las facilidades tecnológicas, hay personas que no tienen qué comer ni dónde dormir.

Este sistema económico, que depende de las fluctuaciones de mercado, ha llegado a destruir las industrias locales, la producción a menor escala y a los pequeños empresarios, a favor de que las grandes transnacionales y los grandes empresarios continúen produciendo al por mayor, monopolizando el mercado y aumentando sus ganancias. Los bancos se han enriquecido a partir de la generación de deudas y el aumento en el cobro de intereses hasta que las burbujas financieras han reventado y ha sido el Estado quien ha tenido que salvarlos de la quiebra. La economía parece ser el punto de partida para la interacción social, y a los gobiernos les interesa dominar y ser parte de la élite del mundo; todo eso a costa de aplastar a los más pequeños y dejarles menos que nada.

Esta vez los países que en algún momento llegaron a ser el primer mundo sacan a relucir su lado oscuro, no son el paraíso que pintaban ser, y están empezando a sufrir las consecuencias que les han generado la ambición y la avaricia de unos pocos. Esta vez la población ha decidido empezar a actuar y eso ya es bastante.

El compromiso ciudadano requiere de un cambio de actitud y la toma de responsabilidades, y ese es el valor que tiene un grupo de miles de personas que están trabajando en conjunto por construir una propuesta de cambio no solo para su gobierno, sino para la forma en que actualmente se rige el orden mundial.

Las crisis financieras fueron producto de un sistema económico, cuya evidencia demuestra que no es funcional, no es sostenible y no es sustentable para ningún país ni para ningun Estado, por lo que finalmente deben tomarse decisiones que no son fáciles y que afectarán a muchos otros durante un plazo de tiempo (incluidos todos aquellos que viven bien a causa de este mismo sistema). Pero que finalmente resultará en un bienestar a largo plazo para todos aquellos que son víctimas de las decisiones, los lujos y el poder de la minoría.

El problema es de todos, en muchos países, sea de primer o tercer mundo existen gobernantes corruptos, abuso de poder, ignorancia masiva, indiferencia, falta de compromiso, abuso por parte de bancos y transnacionales, falta en el cumplimiento de las garantías constitucionales por lo que ante todo es importante que se den cambios drásticos de actitud y de acción por parte de los ciudadanos que conforman el 99 por ciento.

Referencias:
occupywallst.org
www.democraciarealya.es

Fotografía: www.flickr.com/photos/sashakimel/6189771935/

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