By Brújula
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Oscar Trejo/ Colaboración/

En los últimos días no ha dejado de escucharse el tema del Hogar Seguro Virgen de la Asunción. En resumen: más de 40 niñas muertas, varias con quemaduras en los hospitales, una institución que viola los Derechos Humanos y un Estado que no cumple ni siquiera el Artículo 2 de la Constitución. Muchos culpan al presidente, al Estado, al procurador, a la fiscal general… pero, ¿quién es el verdadero culpable? ¿Cuál es el verdadero problema que tiene Guatemala?

Este caso desató el descontento de muchos guatemaltecos. ¡Y con toda razón! Nadie debería cuestionar que a más de 40 niñas se les haya prohibido el sueño de formar una familia, de llegar a ser profesionales, y peor aún, de ver una Guatemala mejor. Pero esta no es la raíz de los problemas. Es solo una prueba más, de por qué hay que buscar un cambio.

Es una prueba de lo que continuará sucediendo si no nos movemos.

Muchos han publicado su opinión sobre este caso, pero ¿ya se olvidaron de otros problemas que han surgido en Guatemala? Y no estoy diciendo que la muerte de más de 40 niñas no es importante. ¿Ya olvidamos todos los casos que se han sabido sobre el San Juan de Dios? Además, hace dos años el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo publicó que más del 60% de la población vivía en pobreza. ¡Ah cierto! Fue hace tanto que se me olvidó. El niño que viste hoy limpiando vidrios en el semáforo, no estaba estudiando. Igual solo es uno más del 18% de niños que no asisten a la primaria. Hasta nos olvidamos de que existen unas Reformas Constitucionales al Sector Justicia por las que nos peleamos hace unas semanas con alguien por no pensar como queríamos. Reformas que por cierto, los diputados siguen sin decidirse.

En fin, han habido suficientes casos por los que pudimos haber salido a protestar, aún así nos quedamos de brazos cruzados. No me sorprendería que en una o dos semanas, los guatemaltecos hayamos olvidado que más de 40 niñas han muerto. Total, solo son unas cuantas de los 14 millones (o 15 millones? No, son 16 o no? Saber, porque ni de eso estamos seguros).

Entonces, ¿qué estamos esperando? Porque sí, la culpa es de TODOS los guatemaltecos.

El presidente es guatemalteco y no está ejerciendo sus labores, los diputados son guatemaltecos y no se deciden si aprobar o no leyes, la fiscal general y el procurador son guatemaltecos y no estaban enterados de las violaciones a los Derechos Humanos que había en la institución a pesar de los reportes. Lo peor de todo, vos sos guatemalteco y solamente te importa serlo cuando juega la selección (Tiempo. La suspendieron, ¿o no? porque hasta allí hay corrupción) o solamente te importa la política cada 4 años y “si no votaste, no tenés derecho a alegar.” ¿Acaso la política es solamente las elecciones?

Tengo todo el derecho de exigir que en mi país haya justicia, a pesar de que no voté. Y aunque conozco a gente que votó por Jimmy Morales, tienen todo su derecho a manifestar en contra de él. Ya es hora de cambiar, de que el sueño que tenemos muchos guatemaltecos se cumpla. Queremos justicia y eso lo vamos a lograr entre todos, no solo el Presidente, no solo los diputados. Tenemos el derecho a exigir que Guatemala cambie y a hacer el cambio, pero más que un derecho, es nuestra obligación.

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