“Voy a una entrevista de trabajo. Me quito el piercing y me escondo el tatuaje…”

Tengo una premisa. Los estereotipos no nos dejan funcionar como una sociedad en búsqueda del desarrollo. ¿Cómo es posible qué en un puesto de trabajo se nieguen a entrevistar a alguien por tener un piercing o arete? ¿Por qué en algunas entrevistas de trabajo preguntan sobre la religión, y muchas incluso requieren  pruebas de sangre para determinar la salud o una posible enfermedad como el SIDA?

El problema de las apariencias es que dan a entender algo preconcebido para la sociedad que muchas veces no es como se piensa.  ¿En serio es tan importante la apariencia?, es la pregunta que me he hecho mientras conozco más sobre las experiencias de personas que han sido rechazadas para obtener alguna plaza en una empresa por tener un arete o tatuaje.

La realidad es que un piercing no es más que un accesorio estético, y si deseamos profundizar un poco más, estos son elementos culturales antiguos que se han utilizado de forma estética en una gran variedad de poblaciones a lo largo de los años.

¿Es el lugar del cuerpo donde se utiliza el piercing, entonces?

Aparentemente, el piercing es aceptado como elemento estético únicamente en ciertos lugares del cuerpo y para determinados géneros. Los artículos de consejos para conseguir trabajo incluso recomiendan ocultarlos.

Conversando con un amigo, me contó que cuando estuvo buscando trabajo, no pudo obtener muchos, y en otros ni siquiera pensó aplicar, por el hecho que en las instituciones laborales tenían ciertos requisitos de “presentación” necesarios que una persona pudiera obtener el empleo.

Entonces estamos hablando de un problema de discriminación. Discriminación que viene de una connotación histórica y cultural en la cual siempre se ha visto diferente a personas que no practican formas de vida y costumbres como lo hace la mayoría. Se deja a un lado el derecho a la libertad del ser humano.

¿Nos imaginamos un ministro con un tatuaje en el brazo? ¿O una maestra de párvulos con piercings en los labios? Probablemente como sociedad (humana), todavía no estamos preparado para ello.

Sin embargo, es importante que siempre recordemos que un piercing o un tatuaje es, al final de cuentas, una decisión personal.  Un elemento más en el cuerpo que no lo diferencia de todos aquellos que no lo tienen. Todos tenemos la capacidad intelectual, física y emocional para hacer lo que el resto de la población hace, no importando qué accesorios adornan nuestro cuerpo.

Entonces… ¿Nos escondemos o no el tatuaje para una entrevista de trabajo?

Es evidente que existen consecuencias desfavorables en temas de empleo por tener un piercing, un tatuaje u otra diferencia en la apariencia a la que la sociedad considera como correcta.

Muchas personas recomiendan elegir entre el orgullo y el pragmatismo.  Si podés sobrevivir y pagar tus cuentas siendo fiel a tus creencias (orgullo), podés darte el lujo de llegar a las entrevistas de trabajo tal y como luce tu apariencia en un día normal. Pero si necesitás trabajar (pragmatismo), podrías pensar en ocultar el tatuaje por algunos días. A lo mejor, y cuando conozcan tus capacidades y habilidades, te dejen mostrarlo en un día regular…

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