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Andrea Villagrán/ Corresponsal/

Niklas Luhmann[1], importante sociólogo alemán, establece que los medios de comunicación funcionan como herramientas que permiten la apertura al contexto del conocimiento en el que se vive. El abordaje que le dan a las noticias ejerce una influencia determinante en la audiencia.  Resaltan la violencia como lo solemos ver en los diferentes medios de comunicación – periódicos, noticieros televisivos y radiales-  socializando y masificando los hechos, participando de la violencia, como un hecho social.  Hay que destacar la importancia no solo en el contenido, sino que sobre todo, plantearse ¿por qué la violencia es tan importante en los medios de comunicación? O mejor dicho ¿por qué la saturación de hechos violentos como parte toral del contenido noticioso?

[box_light]Con esta columna se pretende mostrar y concientizar cómo los medios tienden a ser normalizadores de la violencia por la forma en como presentan las noticias al público.[/box_light]

Los medios de comunicación de masa, según Monika Dunajecka (2012) utilizan como símbolos de atracción las representaciones de hechos violentos abordados de forma sensacionalista, truculenta o morbosa como recursos de efectividad inmediatos, evidenciándolos como instituciones reproductoras de violencia a través de estereotipos, desinformación y la trivialización de la violencia[2] que constantemente se ven reflejados en el entorno.

La violencia, como hecho social, reproduce formas reiteradas de comunicación donde el receptor no solo recibe, sino que también rutiniza su acción, reproduciendo formas de comportamiento y aprendizaje. En la prolongación de las imágenes sociales que presentan los medios, los individuos se encuentran sujetos a un bombardeo de imágenes, representaciones e informaciones de los ámbitos cotidianos que en su mayoría son de carácter violento  -podemos mencionar desde anuncios publicitarios, redes sociales, los noticieros, entre otros-.  A esto, la teoría del aprendizaje social, establece que gran parte del aprendizaje[3]se obtiene en el medio en el que se encuentre el sujeto, ¿qué pasa entonces si el entorno está saturado de representaciones violentas? Según Bandura (1996), los individuos serán sujetos violentos, pues prestan atención, retienen la información, la producen en conductas modeladas y se ven motivados a sustentarlas[4], es decir a justificarlas.

El Dr. Jo Groebel (1999) señala que existe correlación entre el aumento de violencia en edades adolecentes y en la frecuencia de contenido violento en los medios de comunicación, comprobando el rol importante de estos en el desarrollo de orientaciones culturales, visiones del mundo, valores y creencias[5]. En consecuencia, debido al contenido que publican y la forma en cómo lo abordan, los medios de comunicación estimulan y normalizan la violencia como una forma común de conducta.  Esto también se encuentra sustentado en la “teoría del guión”, en donde determina que en la medida en que se aumenta la frecuencia de noticias violentas en los medios, la violencia se llega a considerar como parte normal de la sociedad, fomentando valores de indiferencia hacia los hechos y poniendo énfasis en el agresor  -por su carácter de villano, el que ejerce la violencia- y no en el agredido.[6]

Hasta este punto hemos descrito cómo los medios de comunicación son reproductores de la violencia, sin embargo, no se puede culpar a los medios, pues la sociedad es la demandante, al mostrar su atracción y preferencia[7] como modelo de entretenimiento.  Es decir, una sociedad violenta en donde los medios de comunicación responden al mercado haciendo su oferta de sobre-representación[8]  de la violencia.

Veamos. La sociedad establece las relaciones de poder construyendo mecanismos de control y reproducción social de la violencia. Ya sea desde su ejercicio institucionalizado, como desde sus aparatos de control –formales e informales- siendo reproductores (voceros) los medios de comunicación que retratan  la violencia, la filtran y la socializan. Visibilizan su sentido violento y coercitivo, normalizándola a tal punto que luego se legitima en la sociedad como un imaginario consumible y exportable a todas las relaciones sociales. La sociedad demanda la representación y consumo, autorretratando e identificando cada personaje dentro de su interacción social reconfigurando una estructura modélica de violencia.

Engranaje

La violencia es por excelencia el medio más eficaz para regular el comportamiento en sociedades donde la institucionalidad y el consenso son débiles.

Vivimos en un sistema social en donde la violencia es considerada parte de la cotidianeidad, y a ello agregamos medios de comunicación que en su abordaje, tienden a promover la agresividad del hecho y promueven en los receptores,  la aceptación  y la “necesaria” reproducción como forma de vida colectiva. Generan una bola de nieve en donde el círculo de reciprocidad aumenta en la medida que exista una mayor interacción social, además de que pierdan efectividad los canales institucionalizados que reducen y promueven el diálogo, la inclusión y el consenso.

Para la sociedad es un reto promover una cultura de paz. Para ello, hay que democratizar el acceso a los medios e introducir y consensuar ciertos códigos de ética o pautas de tratamiento sobre la violencia. Debemos apostar los medios de comunicación, también a los comunicadores sociales a generar pautas, a estimular un periodismo de investigación y sensibilización en las formas que se utilizan para presentar e informar a la audiencia[9].

Bibliografía

– Bandura, A (1996). Los efectos de los medios de comunicación. Teoría del aprendizaje social. Barcelona, Paidós.

– Carrión, Fernando (2008). Violencia y medios de comunicación: populismo mediático. URVIO, FLACSO Ecuador. 7-12 pp.

– Dunajecka, Monika (2012). La violencia y los medios. Agendas. Bien Común. Fundación Preciado. Año 15, No. 191-192. 58- 62 pp.

– Groebel, Jo (1999). Violencia en los medios. En Proyecto principal de educación en América Latina y el Caribe. UNESCO, Boletín 49. Santiago, Chile.

– Penalva, Clemente (2002). El tratamiento de la violencia en los medios de comunicación. Universidad de Alicante. Alternativas. Cuadernos de Trabajo Social, vol. 10. 395- 410 pp.

– Rodríguez D. y J. Torres (2008). Introducción a la teoría de la sociedad de Niklas Luhmann. México: Herder,  Universidad Iberoamericana

– ________. (2011). “Pautas para el tratamiento informativo adecuado de la violencia contra la mujer” en los medios de comunicación social”. 1era Ed, Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, Perú

 


[1] Rodríguez D. y J. Torres: 2008.

[2] Penalva, 2002:396 pp.

[3] Haciendo referencia a la adquisición de conocimientos, habilidades, costumbres y hábitos.

[4] Bandura, 1996: 113 pp.

[5]Estudio realizado con 5,000 niñas y niños de 12 años alrededor del mundo.  Groebel, 1999.

[6] Groebel, 1999: 8 pp.

[7] La atracción por la violencia representada y a la afición a la mirada morbosa recae sobre las imágenes y relatos reales que brindan los medios, como necesidad de excitación.  Permiten al espectador experiencias peligrosas de forma segura. (Penalva, 2002: 398pp)

[8] Buscando ser sensacionalista, es decir que exagera la noticia, apelando a los sentimientos del receptor.

[9] Un ejemplo es Perú, con “Pautas para el tratamiento informativo adecuado de la violencia contra la mujer” en los medios de comunicación social.

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