¿Disminuye la estancia hospitalaria y el dolor? ¿mejora el apego, el crecimiento y desarrollo de los prematuros?

A nivel mundial, al menos 20 millones de niños por año son candidatos para el Método Madre
Canguro. De los 4 millones de niños que fallecen cada año, la mitad de estos se asocian con parto
prematuro y/o el bajo peso al nacer y todas sus complicaciones.
Para los recién nacidos que logran sobrevivir, en el proceso de adaptación neonatal se corre el
riesgo de morir por complicaciones secundarias, como, por ejemplo, infecciones adquiridas en los
hospitales, alimentación no óptima, baja temperatura corporal y condiciones no higiénicas, que
pueden ser prevenibles por intervenciones no invasivas, que únicamente requieren un cuidado
neonatal mínimo.
Uno de los métodos no invasivos con más efectividad en esta población es el Método Madre
Canguro (MMC) que se basa en tres pilares fundamentales: la posición canguro o contacto piel con
piel entre el recién nacido y la madre, la lactancia materna exclusiva y la salida temprana a casa en
posición canguro con seguimiento estricto.
Esta alternativa es menos costosa e igual de efectiva que otros métodos que requieren técnicas
más sofisticadas, intensivas, y costosas. Sin embargo, es importante mencionar que este método
es un complemento de los cuidados básicos de neonatología, no un reemplazo.


Hablaremos un poco sobre cada uno de los pilares que conforma este método, comenzaremos con
la posición canguro. Este es el contacto piel con piel entre el pecho de la madre y el cuerpo del
recién nacido, colocándolo en posición de “sapito”, de manera que el pecho del bebé esté en
contacto con el de la madre, entre sus senos. Las extremidades del recién nacido deben estar
flexionadas contra el cuerpo de la madre y la cabeza de lado para evitar la flexión o hiperextensión
del cuello.
El segundo pilar es la lactancia materna exclusiva, siendo el único y el mejor alimento para los
recién nacidos hasta por lo menos los 6 meses de edad, con el objetivo de apoyar con el
crecimiento y desarrollo del bebé, además de mejorar el apego madre-hijo, disminución de la
presencia de enfermedades infecciosas, entre otros.
Por último, la salida temprana de casa en posición canguro, con el objetivo de transferir de forma
gradual las responsabilidades del cuidado tanto físico como emocional del recién nacido desde el
personal de salud hacia la familia del bebé, principalmente de la madre. Darle egreso a los recién
nacidos en posición canguro y mantenerla de forma ambulatoria hace que el recién nacido pueda
regular adecuadamente su temperatura, mejore la relación madre e hijo y esté permanentemente
bajo el cuidado y observación de la madre.
Todo este método nos permite ir “soltando” el cuidado del bebé de forma más temprana y
oportuna en comparación con aquellos bebés que se mantienen en incubadoras o en cunas sin el
contacto físico de su madre.


Sin duda alguna el MMC tiene tantos beneficios, desde regular la temperatura, disminuir el dolor,
mejorar el apego madre e hijo, disminución de enfermedades, progreso en el crecimiento y
desarrollo, además de aumentar en la madre el autoestima y confianza en la capacidad de poder
atender a su bebé.
Por lo que es importante implementar nuevos métodos no invasivos para mejorar el desarrollo de
nuestros bebés prematuros, siendo una población en riesgo, presente en gran cantidad en nuestro
medio y que se requiere de una mejor atención integral para que la mortalidad en este grupo
logre disminuir y se les tome la importancia que merecen.

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