By Douglas Herrera
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El contexto

Guatemala, con los países del Norte de Centroamérica (Honduras y El Salvador) está atravesando una de las crisis migratorias más fuertes de los últimos tiempos. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) apunta que los flujos migratorios en Guatemala van en aumento, puesto que para el 2016 la taza de migración alcanzó un 14.1 %[1] con un incremento en la movilización de la población vulnerable (mujeres, niños y personas en condiciones de pobreza).

Por su parte, el Perfil de Gobernanza Migratoria: Guatemala 2018, de la OIM señala que para el 2016 había un aproximado de 2.3 millones de personas nacidas en Guatemala radicando en Estados Unidos, de las cuales 525,000 son personas no autorizadas. La OIM registró en el 2018 el retorno de más de 196 mil personas provenientes del Norte, de las cuales más de 94 mil eran guatemaltecas.

El Instituto Guatemalteco de Migración afirma que de enero a mayo de 2019 se han registrado un total de 22,584 eventos de deportación de personas guatemaltecas por la vía aérea desde los Estados Unidos, la cual supera las cifras de los años anteriores 2018 (21,475), 2017 (12,130) y 2016 (12,805).[2]

Estos datos reflejan que en su mayoría las personas que se dirigen hacia Estados Unidos lo hacen en busca de una mejor calidad de vida, la gran parte de ellos, sin lograr su cometido. Quienes no alcanzan atravesar la frontera, son remitidos a los centros fronterizos correspondientes y posteriormente retornados a su país de origen.

Ciertas causas

Las causas para que las personas emigren a otro país son varias, para Úrsula Roldan, directora del Instituto de Investigación y Proyección sobre Dinámicas Globales y Territoriales (IDGT), la raíz de la migración forzada es: la falta de oportunidades económicas, los altos índices de violencia por parte de grupos delictivos, violencia política (como el caso de El Salvador), causas ambientales o redes familiares que quieren restablecerse. Sindy Hernández, investigadora del IDGT, agrega a estas causas el crecimiento urbano acelerado.Las personas que cruzan las fronteras de manera ilegal comúnmente tienen que apoyarse de individuos (coyotes), que se dedican al traslado de migrantes de forma ilegal los cuales cobran montos elevados, que van entre Q.20 mil hasta Q.80 mil por sus servicios, sin garantía alguna de lograr su cometido, asegura Roldán. Así mismo, la experta en migración comenta que, en el intento de llegar a una nueva frontera, las personas se arriesgan a ser víctimas de extorsiones, robos, secuestros, detenciones y deportaciones e incluso la muerte.

Efectos

En el transcurso de julio de 2019, la agenda mediática priorizó temas de migración principalmente relacionadas con el trato que han recibido las personas que no han logrado cruzar los espacios fronterizos y que, por el contrario, han sido capturadas por la patrulla fronteriza y consignados a centros de detención a la espera de una resolución legal. Entre las personas detenidas se encuentran hombres, mujeres y menores de edad, quienes sufren tratos inhumanos, como afirman informes de la Pastoral de Movilidad Humana. Han sido varios los testimonios compartidos por las personas detenidas, quienes aseguran que en los centros existe una sobrepoblación. Como resultado comen en el suelo, cuando tienen la oportunidad de recibir alimentación, reciben abuso físico y psicológico, frío o calor extremo.

¿Qué se está haciendo al respecto?

Mientras Estados Unidos ha obligado a México a reforzar su control fronterizo para disminuir el paso de migrantes. En cuanto a los países del norte de Centroamérica, continúan sin dar respuesta a la problemática migratoria. En este punto es pertinente mencionar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) en su meta 10.7 que afirma como una obligación de los países “facilitar la migración y la movilidad ordenada, segura, regular y responsable de las personas, incluso mediante la aplicación de políticas migratoria panificadas y bien gestionadas”.

Para Úrsula Roldán, Guatemala, El Salvador y Honduras, deberían tener políticas de migración conjuntas con México y EE. UU., para poder brindar una migración legal y segura. El problema tiene que ser erradicado desde su origen y tiene que existir un cambio de gobernabilidad, brindar una mejor calidad de vida en la población vulnerable y erradicar la violencia desmedida del país.

Desde la Revista Digital Brújula, se apoya espacios de discusión que promuevan el pensamiento crítico y  aporten propuestas de soluciones a los problemas que afectan al país, por esta razón te invitamos a la IV Semana Científica, Universidad, Ciencia y Transformación Social: una mirada desde la globalización, a celebrarse del 2 de septiembre al 25 de octubre de 2019, en los campus y sedes de la Universidad Rafael Landívar, en este espacio, se contextualizará el tema migratorio y se harán propuestas para la disminución de la migración forzada desde Guatemala.

 

[1] Encuesta sobre Migración Internacional de Personas Guatemaltecas y Remesas 2016, (p.36). Organización Internacional para las Migraciones (OIM), 2017, Guatemala.

[2] Eventos de deportación de personas guatemaltecas. Instituto Guatemalteco de Migración, 2019, Guatemala.

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