“Tener mi propio consultorio”, “Llevar a juicio casos importantes”, “Salvar una vida”.  La percepción de éxito profesional depende en gran medida de los imaginarios sociales que se crean alrededor de cada profesión.

La palabra éxito ha sido nombrada infinidad de veces en muchos espacios académicos y empresariales  durante los últimos años.  Muchas universidades la prometen como parte de los logros que el estudiante obtendrá después de formarse dentro de sus aulas, otra gran cantidad de empresas la utilizan como motivación a sus clientes, e incluso existen estudios recientes sobre familias exitosas.  La palabra éxito está de moda y de allí, la existencia de rankings como “Las 10 mejores empresas de Latinoamérica” o libros como “Aprendiendo a pensar en grande” o “El éxito en 10 pasos”.

Sin embargo, el éxito personal o profesional aún no ha sido categorizado de tal manera que sea posible medirlo, y esto se debe en gran medida a que éste es una condición que variará según la percepción que cada persona posea sobre el mismo, y que depende a la vez, de la percepción que la sociedad tiene sobre cada profesión.  ¿Se puede saber con exactitud cuando alguien es exitoso? ¿Cómo percibe el éxito un estudiante de derecho, alguien de nutrición o un grupo de estudiantes de ingeniería?

Los imaginarios sociales que se forman alrededor de las profesiones juegan un fuerte papel en responder estas preguntas. Las percepciones que como personas se tienen de ciertas carreras o profesiones muchas veces se basan en formas precipitadas de ver el mundo.  Existen algunas profesiones que la mente las asocia inmediatamente con aspectos más humanos que otras. Por ejemplo, una persona que estudia psicología, educación, ciencia política o medicina, es asociada más fácilmente con aspectos sociales o humanos que alguien que estudia ingeniería electrónica, arquitectura o mercadotecnia. 

La idea de este artículo no es definir el éxito profesional, sino generar un diálogo sobre la percepción del éxito desde cada disciplina. Veamos: para un comunicador, el éxito profesional puede estar relacionado con la asignación del diseño de una campaña para un producto importante. Sin embargo; ¿El producto está realmente resolviendo alguna necesidad real de la población o únicamente está contribuyendo a crear necesidades innecesarias?  El médico se considerará exitoso cuando pueda contar con un consultorio de alguna especialidad extraña.  Pero es posible preguntar, ¿Los precios de su servicio están siendo accesibles a toda la población?  El chef querrá tener un restaurante gourmet, el abogado su propio bufete y el arquitecto, un estudio vanguardista. ¿De qué forma estos profesionales vinculan el éxito con algo más allá del mero bienestar individual?

Las profesiones “humanas” por su lado, tampoco se salvan de tener prejuicios sobre un éxito individual. ¿Cuántas veces no se escucha decir que los politólogos lo único que buscan es un buen puesto en el gobierno o que los internacionalistas desean una embajada?  E incluso, los educadores… ¿Se sienten más exitosos si trabajan en un establecimiento privado de altas cuotas que en uno público?

¿En qué momento se ha dejando de pensar el éxito profesional como lograr que el trabajo de cada persona contribuya al desarrollo de la sociedad, y no como una condición exclusivamente egoísta e individual? ¿O el éxito nunca se pensó así?  Cada persona y sociedad define y condena el éxito para cada profesión.

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