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Iván Palma/ Hábitat para la Humanidad/

Creemos que la vivienda mucho más que cuatro paredes y un techo. Recientes estudios, han determinado que la mayor influencia en el comportamiento de los niños no son sus amistades en la escuela, ni los medios de comunicación, sino lo que ven en su propia casa.

Es por ello que en Hábitat para la Humanidad, construimos porque creemos que todas las personas en Guatemala merecen vivir en un lugar seguro y adecuado al cual llamar hogar. Más que casas, construimos comunidades y más que comunidades estamos construyendo esperanza desde 1979.

En la actualidad 2 de cada 5 familias en Guatemala, viven en sitios que no ofrecen las condiciones mínimas para salvaguardar la vida de sus habitantes.

En estos números se está  incluyendo a aquellas familias que carecen totalmente de una vivienda. Sobre esta base, nuestro país está recibiendo el bono demográfico, que los expertos afirman que llega solamente una vez en la historia a cada sociedad.

Una vivienda adecuada proporciona salud, seguridad física y emocional, desarrollo y además, ayuda a que las familias alcancen estabilidad financiera y un mejor desempeño escolar en los niños. Pero es mucho más que solo construir viviendas nuevas. Se centra en hacer que cada hogar en Guatemala tenga un lugar cada vez más habitable y saludable.

En Hábitat para la Humanidad, ayudamos a las familias a construir, rehabilitar y mejorar sus viviendas; proveemos asesoría y capacitación técnica desde los procesos de construcción hasta educación financiera, apoyo emocional y legal. Además, el programa de asistencia a pobreza extrema atiende necesidades básicas como agua, higiene y erradicación de humo dentro de los hogares.

En los últimos 5 años, hemos construido más 18,000 estufas mejoradas en todo el país. Después de percatarnos que más del 55% de los hogares en el área rural de Guatemala utilizan fuego abierto para cocinar, práctica adoptada de manera cultural que prevee el suficiente calor para calentarse durante las noches que se duerme sobre la tierra. En base a datos del INACIF, el humo que se inhala dentro de los hogares a causa del fuego abierto, es responsable del 17% de las muertes anuales en nuestro país, genera graves quemaduras en niños, enfermedades respiratorias y hasta ceguera parcial.

Una sola estufa construida e instalada adecuadamente, puede extraer hasta el 95% del dañino humo dentro de las cocinas, disminuye el riesgo de quemaduras y apoya la economía familiar al reducir el consumo de leña.

En datos científicos, una estufa reduce el consumo de 25 metros cúbicos de leña al año que se traduce en dejar de emitir dos toneladas de C02 (gases de efecto invernadero) al ambiente. Misma cantidad que emitimos los ciudadanos de las grandes ciudades para vivir cada año, como el uso de calentadores y combustible para vehículos.

Bastan 6 horas y el apoyo de 4 voluntarios, para construir una estufa para una familia que realmente la necesita. El conocimiento necesario, se adquiere en los sitios de construcción, lo único indispensable es tener la mejor actitud. Hábitat para la Humanidad subsidia hasta un 90% del valor de éstas por lo cual una familia paga únicamente Q150 por su estufa.

A lo largo de 37 años, Hábitat ha beneficiado a más de 76,000 familias con sus programas regulares de vivienda, mejoras constructivas a viviendas existentes y para los sectores más vulnerables con nuestro kit saludable.

Para aquellos como yo, que se preocupan por el medio ambiente, donando y siendo voluntario como constructor de estufas, puedes ayudar a reducir la huella de carbón en igual proporción de la que generamos viviendo en nuestras grandes ciudades.

Escríbenos a involúcrate Hábitat para la Humanidad y participa en nuestras actividades como voluntario.

Imagen: Hábitat para la Humanidad

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