By Mayid Alegria
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El día martes 17 de noviembre del año en curso, el Congreso de la República de Guatemala aprobó de urgencia nacional el Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado para el año 2021, con 115 votos a favor y 13 en contra. Mientras el pueblo de Guatemala dormía, las y los diputados aprobaban una serie de paquetes de leyes dentro de los cuales el Estado contrajo préstamos millonarios ante al Fondo Monetario Internacional -FMI-.

En dicha madrugada, los diputados del oficialismo (Partido Vamos) y bancadas aliadas, votaron de una forma poco responsable y consciente, debido a que el dictamen1 sobre el Presupuesto 2021 se conoció por la tarde, es decir, sólo habían transcurrido unas cuantas horas desde que salió a la luz; de tal modo, que se dio lugar a una votación sin un análisis técnico y suficiente debate. Por la mañana del miércoles 18 la noticia hizo eco en la sociedad, a tal punto que la indignación aumentó conforme transcurrían las horas.

En ese sentido, distintos sectores de la sociedad guatemalteca expresaron su rechazo al Presupuesto 2021, a tal punto que se convocó a una manifestación para el día sábado 21 de noviembre de 2020.

El año 2020 ha sido un año complejo para el Estado de Guatemala

A inicio de año, el Organismo Legislativo, Ejecutivo y todas las Municipalidades del país, realizaron cambios en sus autoridades debido a los resultados de las Elecciones Generales, llevadas a cabo en 2019.

Posteriormente, en el mes de marzo se registra de manera oficial el primer caso de Coronavirus SARS-CoV-2, generador de la enfermedad conocida como COVID-19. De tal modo que se inicia con la propagación del virus dentro del país. Por primera vez en la historia moderna de Guatemala (1985-2020), se decretaron medidas extraordinarias a tal punto que se puso a prueba nuestra Constitución y con ello, a las instituciones que nacen de ella. En ese punto, puedo afirmar que inició el descontento de la población, respecto al manejo de la pandemia por parte del gobierno central, los préstamos adquiridos y sus programas sociales-económicos enfocados a mitigar los efectos de la COVID-19.

Asimismo, en el mes de mayo la Corte de Constitucionalidad emitió una sentencia en donde se marcó la ruta para elegir Magistrados de la Corte Suprema de Justicia y Sala de Apelaciones, los cuales debieron tomar posesión desde el 13 de octubre de 2019, cabe mencionar que a la fecha siguen sin ser relevados. En ese orden, dicha sentencia no ha sido cumplida por el Congreso de la República, también resulta oportuno mencionar que ha habido un ataque sistemático a algunos Magistrados de la Corte de Constitucionalidad.

No obstante, las publicaciones por parte de algunos medios informativos y la fiscalización de algunos diputados del Congreso de la República, ha generado descontento en la población guatemalteca, toda vez que se ha podido conocer el nivel de descaro de algunas autoridades, falta de responsabilidad, despilfarro de dinero en medio de una pandemia y medidas adoptadas, las cuales no tienen un respaldo técnico-científico.

Por otra parte, las tormentas denominadas ETA y OTA provocaron desastres en la región centroamericana. En el caso específico de Guatemala, las cifras de damnificados son altas, a pesar de la lenta y cuestionada reacción por parte del gobierno central respecto al desastre humano-natural, las diputadas y diputados se sumaron con la indiferencia de lo sucedido.

Asimismo, el 20 de noviembre del año en curso se suma un actor importante a la crisis que atraviesa Guatemala, el Vicepresidente Guillermo Castillo realizó una serie de peticiones al Presidente Alejandro Giammattei, dentro de las cuales resaltó:

  1. La desintegración del Centro de Gobierno.
  2. Vetar el Presupuesto 2021.
  3. Evaluar la destitución de algunos funcionarios de Gobierno que han sido cuestionado.
  4. Mayor acercamiento a sectores del país con el propósito de escuchar sus propuestas.

De las redes sociales a la plaza

El día sábado 21 de noviembre del año en curso, se realizó una manifestación en la Plaza de la Constitución, a donde asistieron cientos de personas las cuales acudían en asociaciones, familias o de forma individual. A pesar que estamos en medio de una pandemia, la inconformidad y la indignación pudieron más, a tal punto que asistieron desde la mañana hasta la noche los guatemaltecos; con el propósito de expresar total rechazo a los diputados del Congreso de la República y al Gobierno del Dr. Alejandro Giammattei.

Por otro lado, resulta oportuno mencionar que el descontento es tan alto, que parte de los manifestantes optaron por medidas violentas en otros puntos de Guatemala. Por primera vez en la historia moderna del país (1985-2020), se incendió una pequeña parte del Organismo Legislativo. Recordemos que el malestar por parte del pueblo de Guatemala hacía nuestras autoridades, también surge por la corrupción, la clase política, la inseguridad, la captura de los tres Organismos de Estado, la violencia y el abuso de autoridad.

En ese sentido, pude asistir a la Plaza de la Constitución para hacer valer mi derecho constitucional de manifestación. Dentro del clamor popular, se pudo constar que el descontento es general y trasciende de la aprobación del Presupuesto 2021, debido a que las demandas también estaban enfocadas a recordar que el pueblo no iba a tolerar la corrupción, problemas sociales como la desnutrición y falta de educación, así como funcionarios incompetentes e instituciones al servicio de intereses particulares.

Lamentablemente por la tarde y noche del mismo sábado, de manera cobarde y vil, los agentes de la Policía Nacional Civil lazaron gas lacrimógeno el cual llegó a la Plaza de la Constitución, en donde se encontraban personas de todas las edades, ejerciendo el derecho a manifestar de forma pacífica. No solo fue eso, posteriormente en la noche, los agentes de la Policía Nacional Civil realizaron una represión brutal en contra de los manifestantes que decidieron enfrentar de primera línea a los antimotines.

Hasta ahora se pudo evidenciar a través de las redes sociales, el exceso de fuerza por parte de la Policía Nacional Civil, con dos personas seriamente heridas y con riesgo a perder parte de su sentido de la vista. Igualmente, el domingo 22 de noviembre del año en curso, la Plaza de la Constitución volvió a retumbar con la presencia de manifestantes que expresan su rechazo al gobierno central y a algunos diputados del Congreso de la República.

“Seamos la voz, del que no tiene voz”

Finalmente, como guatemaltecas y guatemaltecos, no podemos ser indiferentes ante la cruda realidad en la que viven cientos de familias guatemaltecas, NO en un país marcado por la desigualdad, en donde mueren niños por desnutrición y en donde el acceso a la salud y educación, en cualquier nivel, resulta ser un privilegio.

Como guatemaltecos tenemos el deber cívico-moral de velar por el cumplimiento de la Constitución Política de la República de Guatemala y con ello, el pleno cumplimiento de los Derechos Humanos depositados dentro de la misma; la presión terrible efectuada por la Policía Nacional Civil, bajo el mando del Ministro de Gobernación, debe ser condenado y sancionado mediante los procedimientos en ley.

“El que tenga ojos que vea;
el que tenga oídos que escuche”

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