Lenina García/ Opinión/

Aunque desde 1996 se hayan firmado los Acuerdos de Paz y vivamos en la era “democrática”, pareciera que en la realidad dichos avances se quedan en el plano del discurso y quizá estemos viviendo en nuevas formas de conflicto. Lo menciono porque en los últimos años se ha incrementado la persecusión y criminalización hacia defensores de la Madre Tierra y ha sido en regiones del país donde el Conflicto Armado Interno dejó grandes secuelas: Huehuetenango, Totonicapán, Quiché, por mencionar algunos casos.

El 6 de julio recién pasado, dio inicio el debate oral y público contra autoridades comunitarias de Huehuetenango acusados de delitos de detención ilegal, coacción e instigación a delinquir. Ellos son: Francisco Juan Pedro, Adalberto Villatoro, Rigoberto Juárez Mateo, Domingo Baltazar, Arturo Pablo, Ermitaño López Reyes y Mynor López.

El punto central es que las autoridades comunitarias están siendo acusadas de manera injusta, por oponerse a proyectos hidroeléctricos que de forma violenta se han instalado en sus territorios.

¿Es justa entonces su detención y que algunos de ellos lleven más de 500 días en prisión? ¿Cómo puede hablarse de desarrollo cuando estas empresas llegan con violencia a expropiar los recursos de las comunidades y a alterar sus formas de vida?

Y lo más paradójico del asunto, tal como lo menciona María Aguilar en su columna de opinión “Los presos políticos de Huehuetenango”: “Es que en este caso, es el Ministerio Público –a través de la Fiscalía de Derechos Humanos– el que criminaliza a las  autoridades indígenas, catalogándolas de terroristas y ser enemigo internos.”  Es inconcebible que se tilde de “terroristas”, a quienes luchan por resguardar la Madre Tierra y con ello garantizar la sobrevivencia de los niños, niñas, mujeres y pobladores de sus comunidades.

¿Cómo puede nombrarse a alguien que defiende el agua, los bosques, la tierra? Para mí, ellos son defensores de la vida, personas que luchan por un mejor desarrollo y que con valentía han encarado la explotación a la cual han sido sometidos durante miles de años, por ser indígenas, por exigir igualdad de derechos.

Terror ha sido el que las élites de este país, el intervencionismo extranjero y los crímines de Estado han dejado en nuestro país  y que han perpetuado la pobreza, la desigualdad social y el enriquecimiento ilícito.

Como población debemos de ser críticos con las autoridades del país y exigir que el Ministerio Público, no solo concentre sus esfuerzos en la lucha contra la corrupción, sino también juzgue a quienes de manera intransigente atentan contra la vida y el bienestar de los pueblos. Además de liberar a los presos políticos, como las autoridades de Huehuetenango, quienes lo único que han hecho es defender la vida.

Como jóvenes y población en general, también podemos accionar para repudiar este atropello hacia los presos políticos y exigir su libertad. Se puede participar de las audiencias que se realizarán en los próximos días en Torre de Tribunales. Otra opción es enviar un mensaje de solidaridad a los defensores. El Colectivo “Festivales Solidarios” ha creado este cartel para que las personas de todas partes de Guatemala y el mundo manifiesten su solidaridad con los presos políticos. Se puede imprimir y quien desee, tomarse una foto y subirla a esta plataforma.

Unamos nuestras voces en solidaridad por los presos políticos. Hagámosles saber que no están solos y que esta lucha por la defensa de la vida y la Madre Tierra es una lucha legítima, porque se defiende el agua, el aire, las plantas, los animales y sin ellos, no existiría la vida…

Imagen  de Festivales Solidarios

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