By Brújula
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José Rodolfo Trinidad/ Opinión/

Cuando hablamos de los problemas sociales que afectan Guatemala, para muchos la educación es uno de los primeros temas que son de suma importancia para el desarrollo del país, para los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) también tiene gran relevancia situándose como el segundo objetivo a alcanzar.   La meta como país para el año 2015 pretende aumentar de 71.6% que había en 1991 al 100% para el año 2015,  la tasa neta de escolaridad primaria -TNE-

La TNE se refiere al número de niños y niñas de 7 a 12 años de edad inscritos en primaria, sin embargo esta no refleja las estadísticas de los alumnos que se encuentran en sobre-edad o repitencia, tampoco permite ver la tasa de superviviencia (porcentaje de estudiantes que empieza primer grado y termina sexto) Lo que pretende medir es el grado de éxito del sistema educativo.  Si recordamos el gobierno del señor Álvaro Colom la escolaridad gratuita fue uno de los caballitos de batalla de su gobierno, estrategia ¡boom! que permitió durante el primer año (2009) alcanzar un 98.3% de tasa neta de escolaridad; parecía que la meta estaba cerca.

Sin embargo, para el año 2012 la tasa neta de educación para Guatemala descendió a niveles alcanzados en el año 2004, retrocediendo a un 92.7%, y contando con una tasa de superviviencia del 68% es decir que 68 de cada 100 niños inscritos logra graduarse o concluir sexto primaria. ¿Por qué el panorama es tan complicado?

En un país como Guatemala con mucha vulnerabilidad y desigualdad, la gratuidad de la educación incentivada por beneficios condicionados de forma clara aumentaría la participación de los estudiantes; sin embargo el aumento de alumnos en los centros educativos conlleva la creación de instalaciones adecuadas, mejoras en la calidad educativa, contratación de docentes, programas de prevención de violencia, etcétera.

Evaluar la gratuidad ofrecida es superficial, cuando como sistema educativo se le exige a los estudiantes la compra de útiles, uniformes y libros con costos excesivos, entre otras tantas cosas.

Un sistema educativo fortalecido para Guatemala también lleva otros elementos importantes como la contratación de psicólogos, pedagogos, trabajadores sociales, entre otros profesionales que garanticen la formación integral del ser humano, un manejo adecuado en el tema de interculturalidad, adaptación a los idiomas mayas y acceso a la educación, sobre todo. De lo contrario, con el tema de gratuidad solo se estaría mintiendo y creando una plataforma inestable que podría caer en cualquier momento.

La meta no es únicamente alcanzar el 100% en la tasa neta de escolaridad,  el reto es conseguir el 100% en la tasa de supervivencia, tasa de finalización y tasa de alfabetismo para Guatemala, garantizar el seguimiento a la educación secundaria y diversificado como mínimo y aumentar el porcentaje de población con educación superior de calidad, eliminando la disparidad de género, el clasismo y el racismo.

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