By Karen Letran
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El mundo atraviesa una crisis sanitaria sin precedentes, originada por un virus denominado COVID-19, que obligó a los países a tomar medidas drásticas en búsqueda de la contención,  lo que se convirtió en una pandemia. En nuestro país, entre las medidas adoptadas por las autoridades de gobierno, se incluyó la suspensión de actividades empresariales; restringiendo la actividad laboral sólo a ciertas actividades, consideradas esenciales. Esto según decretos gubernativos, 5-2020 y 6-2020; y disposiciones presidenciales en caso de calamidad pública. Ante las disposiciones dictadas, algunas empresas debieron suspender sus actividades, mientras que otras decidieron cambiar sus modelos de operación y adaptarse a la realidad; pasando de un modelo de trabajo presencial, a un modelo de trabajo a distancia, conocido como home office o teletrabajo, buscando la continuidad de su actividad empresarial y brindando la oportunidad a sus colaboradores, de continuar con sus actividades laborales.

Estas situaciones que evidentemente constituyen una crisis, para una sociedad con tantas dificultades, también pueden generar oportunidades. En un país con limitaciones para oportunidades laborales, las nuevas formas de trabajo en un modelo de home office, pueden ser convenientes; no sólo para las empresas, sino para la fuerza laboral juvenil. Esta modalidad podría ser aprovechada por muchos jóvenes trabajadores, quienes podrían incorporarse a la actividad laboral, adaptando sus horarios y organizando sus responsabilidades en horarios flexibles; permitiéndoles no solo cumplir con sus compromisos académicos, sino también contribuir y aportar a la sociedad, generando sus propios ingresos.

Si bien es cierto que esta modalidad de trabajo no es algo nuevo y ha sido implementada desde hace tiempo en otros países, en Guatemala no estaba tan desarrollada; sin embargo, la necesidad de la continuidad laboral, la ha convertido en una práctica generalizada, por lo que seguramente será necesario revisar y actualizar las regulaciones en materia laboral; para darle un respaldo jurídico, que garantice la seguridad que tanto empleador como empleado necesitan.

Los jóvenes deben comprender que el mundo está en constante cambio y que los cambios  pueden traer dificultades, pero también oportunidades. Es por eso que nosotros como parte de una generación joven; que está sentando las bases para su futuro, debemos identificar, aprovechar y desarrollar las oportunidades, para obtener no sólo un crecimiento profesional y laboral, sino un crecimiento comunitario; que contribuya a una sociedad que está tratando de salir de una crisis, la cual sólo podremos superar trabajando unidos, contribuyendo a la sociedad y buscando siempre el lado positivo

 

Las crisis generan oportunidades. Depende de nosotros identificarlas y aprovecharlas, para crecer en el ámbito personal y profesional. De esta forma, apoyaremos el desarrollo del país.

 

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