Ingresar a la Universidad en automóvil puede convertirse en una total odisea, principalmente durante estos primeros meses.  Desde las largas filas de carros que se hacen afuera de la Universidad, los ríos de carros que se estacionan sobre el boulevard principal, hasta las cansadas caminatas que muchos estudiantes emprenden con mochila al hombro desde el Hoyo.  Incluso los peatones sufren las oleadas de estas máquinas rápidas que recorren la universidad, que muchas veces olvidan activar sus frenos en los pasos especiales.

Mientras que dentro de la Universidad sucede diariamente este ir y venir de carros, a pocos metros de la Universidad, en las calles aledañas, otra dinámica distinta se lleva a cabo.  Concepción las Lomas, Ciudad Vieja I y II y Campo Seco son las colonias que desde el año 1976 albergan a la Universidad Rafael Landívar.  Colonias de clase media y media baja, que día tras día se despiertan con la Universidad y se duermen un poco antes que el último estudiante de la vespertina salga de clase. 

A pesar de la cercanía de estas colonias, seguramente son pocos los estudiantes que han recorrido sus calles. Conocer la realidad más cercana a nosotros es muchas veces lo último que decidimos conocer.  ¿Cuántas veces hemos decidido dejar el almuerzo del “food court” e ir caminando a las afueras de la U a ver por curiosidad que comedores encontramos por allí?  ¿O sabemos al menos de la Iglesia que se encuentra en Concepción las Lomas, muy cerquita de nosotros? En esta edición, incluimos un foto reportaje sobre Concepción las Lomas, esperando darles un primer vistazo a estos lugares tan cercanos, pero al mismo tiempo, tan ajenos, tan diferentes.

Visitar el barrio o asentamiento cercano a nuestra colonia o platicar con la señora que trabaja en casa pueden ser pequeñas acciones que nos ayuden a conocer de cerca otras realidades.  Como estudiantes Landivarianos, acercarnos a las colonias aledañas a la Universidad puede ser un buen primer paso; no necesariamente para hacer un cambio o generar grandes soluciones, pero sí para conocer, ver, oler y sentir de cerca otros mundos.

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