By Brújula
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El 15 de septiembre de 2021 se conmemoró el Bicentenario de la Independencia de Guatemala, un acontecimiento que no podía pasar por alto, así que vimos muchas partes del país   vestirse con banderas y colores patrios. Por la radio se escuchaba marimba, en las redes sociales vimos múltiples campañas celebrando esta fecha tan importante. Sin embargo, a la par de las expresiones de celebración y fervor cívico se advierte el llamado de desesperación y auxilio de muchos guatemaltecos; dos realidades que por distintas que parezcan, son parte de un mismo problema.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, para 2017 en Guatemala, el coeficiente de Gini -valor que mide la desigualdad de ingresos- se encontraba en 0.63. Este es uno de los índices más altos registrados en todo el mundo. Por ejemplo, mientras que una persona se encuentra en el dilema de qué modelo de celular adquirir, al mismo tiempo otra persona está en el dilema de utilizar sus últimos Q100 para comprar la comida de la semana o adquirir el medicamento de algún familiar.

 

Es difícil de entender ambas perspectivas, porque es como vivir en dos mundos diferentes; en dos Guatemalas distantes. En ocasiones, no nos damos cuenta de lo afortunados que somos; el simple hecho de poder tener un teléfono celular con acceso a internet, hoy en día, es un privilegio. Claro, si convivimos con nuestro grupo social y vamos a un centro comercial de las zonas más exclusivas de la Ciudad de Guatemala, no parece haber inequidad, todos parecemos iguales con nuestra vestimenta, nuestros bienes y nuestros gustos, incluso por un momento casi pareciera que no hay ningún problema y que somos una sociedad sana.

 

Pero toda nuestra realidad cambia cuando nos movemos a otras partes del país, tanto en el área rural como urbana y nos encontramos con calles estrechas donde las carreteras están dañadas, el acceso a los servicios públicos, así como a la educación y la saludes limitado o inexistente y, se encuentran personas tendidas en el pavimento, donde las casas están hechas de lámina, pisos de tierra y no hay ni siquiera acceso a agua potable o luz.

 

Todo esto es el reflejo de una concentración de la riqueza en ciertos sectores sociales, que representan una minoría de la población, mientras que la pobreza, falta de oportunidades y de condiciones de vida digna aumenta, en los sectores más vulnerables del país.

 

En la obra literaria La Patria del Criollo, de Severo Martínez Peláez, se expresa lo siguiente:

 

“Basta salir un poco de la hipertrófica ciudad capital de Guatemala, para ver la colonia en todas partes. La realidad colonial es nuestra realidad más honda.” (Perduración de la realidad colonial p.324)

 

Analizando estas palabras y en el contexto actual en el que vivimos, podemos observar que, al día de hoy, la independencia no significó el cambio y libertad que suponía, porque las transformaciones sociales que prometía este movimiento, están muy lejos. Es nuestro deber como ciudadanos, profesionales (o futuros profesionales), cuestionar nuestra realidad, entender que existe un mundo más allá de nuestro consumo diario de redes sociales. Asimismo, podemos utilizar espacios de discusión y análisis, como el que brinda la Revista Digital Brújula, para entender procesos sociales y sumarnos a ser agentes de cambio.

 

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