By José Bucaro
Posted: Updated:
0 Comments

Es agotador…

Tener algún tipo de problema mental es simplemente agotador. 

El hecho de hablar de salud mental es aún visto como un tabú, dentro de la sociedad en la que vivimos. Principalmente por la razón que hace ver a esa persona como “débil” o “vulnerable”.

¿A qué hemos llegado?

Es totalmente inaceptable, cada uno de nosotros atraviesa por problemas, y si no, llegará el momento en que verdaderamente algún problema nos va a afectar y cuando llegue ese momento, en vez de sentirnos seguros y cómodos para hablarlo y tratarlo, es como si nos llegásemos a distanciar, obligándonos a quedarnos callados, ocasionando que el problema se vuelva cada vez más y más grande; cuando en realidad, hablar sobre salud mental no debería dar vergüenza.

Últimamente, he pensado mucho en todas las personas alrededor del mundo que han perdido su trabajo, algún ser querido, o simplemente el hecho de ser un humano en el año 2021. No es fácil, para nada fácil. Mucha gente sufre y la pasa mal, yo no soy distinto. Incluso, después de darme ánimos y repetirme que todo estará bien, algunos días son simplemente horribles. 

Muchas personas no entienden que se necesita de todo tu esfuerzo físico y mental para poder salir adelante cuando te encuentras sumergido dentro de este “callejón sin salida”, que puede ocasionar ansiedad, depresión, o cualquier otro trastorno mental… es desgarrador.

Nunca me he sentido cómodo compartiendo aspectos de mi vida personal, a lo largo de mis 21 años de vida, pero considero que el tema de salud mental es algo muy importante, del cual todos nos deberíamos de adentrar, por lo que pongo mi ejemplo. Durante los últimos meses he sufrido de ansiedad. No me he sentido bien conmigo mismo ni con las personas a mi alrededor, tengo un sentimiento en el que les he quedado a deber a cada uno. Tengo problemas de sueño, problemas alimenticios, imagino escenarios en mi mente, vivo en un constante nerviosismo y por ende una incapacidad para poder relajarme.

Poco a poco el cansancio y no ver una salida, me drena física y mentalmente. Es algo que en realidad no le deseo a nadie. 

No voy a mentir, por mucho tiempo pensé que el tema de la salud mental era algo que realmente estaba “de más”, un tema que al menos a mi persona, le causaba cero interés y al cual no le daba importancia alguna. Ahora, al pasar por esto, me doy cuenta de lo iluso que fui, y de la importancia que verdaderamente todos y cada uno de nosotros le debe dar a la salud mental. Créanlo o no, el escuchar a los demás y tener conocimientos en cuanto a este tema, puede cambiar vidas, inclusive salvarlas.

Tengo conocidos, amigos, familia que han sufrido de depresión, ansiedad o algún tipo de trastorno mental y ahora, los entiendo mejor que nunca, es una muy difícil situación.

Claro, estoy consciente que yo no soy el peor de los casos y sin embargo, como lo mencionaba anteriormente, ha sido un proceso un tanto difícil de conllevar, por lo que no quisiera saber por lo que atraviesan otros. Mi mensaje para ellos es:

No están solos, los quiero mucho, sepan que en mí tienen a un amigo y alguien con quien hablar, aunque no me conozcan.

No les puedo decir que todo mejora de la noche a la mañana, pero si algo les puedo asegurar, es que poco a poco definitivamente mejora. Me quedo con las palabras de un muy buen amigo, casi hermano para mí, “Cuesta y es feo. Pero con la ayuda, amigos y mentalidad correcta se puede salir adelante”.

Ahora bien, es momento de hablar sobre uno de los momentos más duros, el admitir que como persona, física y mentalmente no te encuentras al cien. Es aquí cuando debes decir “momento” dar un paso para atrás y meditar por lo que estás pasando. A nadie le gusta aceptar que está mal, especialmente cuando se trata de salud mental, ya que te pueden señalar de “loco”, “zafado” y demás, pero es algo sumamente necesario. Nadie decide escoger si desea tener algún tipo de problema mental o no. 

Personalmente, por muchos años me encontré sumergido dentro del dilema de si buscar ayuda o no, si contarle mis problemas a los demás o no, y ahora que lo he hecho, puedo dar testimonio que es algo sumamente liberador y que en vez de traer “cosas malas”, como usualmente creemos, es todo lo contrario. Me he sentido mejor, poco a poco voy quitando una carga de mí, la cual me ha estado sofocando.

Invito a los demás a buscar ayuda, no tiene nada de malo hacerlo y no te hace menos humano que los demás.

La ayuda no tiene que ser profesional, estoy al tanto que esta ayuda es cara y que varios probablemente no pueden costearla, pero créanme, con el simplemente hecho de contarle a alguien por lo que estás atravesando y desahogarte, es una gran ayuda, sumamente terapéutico y ayudará a crear un cambio para bien dentro de ti. ¡No tengan miedo!

Por último, creo que como individuos, debemos trabajar por una sociedad mucho más abierta, en donde el tema de salud mental sea bien recibido y cualquiera que hable de ello no sea juzgado. Debemos estar dispuestos a escuchar, ser empáticos y solidarios, ya que no sabemos por lo que están atravesando otras personas. Sin importar que tan pequeño o grande sea el problema, tenemos que ser receptivos, ya que como mencionaba anteriormente, el impacto que podemos tener en la vida de los demás puede ser muy pero muy grande. No olviden, en un futuro, puede que sean ustedes los que estén en el otro lado de la moneda.

Related Posts

El Taller de Escritura Creativa de la Universidad Rafael Landívar, acaba de crear el siguiente tomo...

Es innegable que en la memoria de cada guatemalteco siempre permanecerá aquella imagen del Congreso...

El impacto global por la pandemia ha sido devastador, considerando el auge de la nueva variante...

Leave a Reply