By Alexander López
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Llevo tres años en España y he comprendido que muchos de los sueños no se cumplen. Creí que la vida sería fácil por mi experiencia laboral en la universidad y también por mis estudios en el extranjero (México, India, España y Colombia), que encontraría oportunidades y que la mayoría de las cosas irían bien. Sin embargo, no parece pintar eso todavía después de estos años.

Vivir en España es lo mejor: vives una vida segura (sin los niveles exuberantes de violencia y muertes), libre de temores que te vayan a robar o acosar; con una calidad de vida muy buena y una sociedad abierta y avanzada en aspectos de igualdad de género, derechos LGBTI, salud universal, reducción de pobreza, cuidado social y respeto por los derechos humanos, entre otras cosas más.

Sin embargo, cuando vienes a España para vivir y establecerte, te encuentras con una sociedad con un nivel de formación educativa bastante competitiva (personas que tienen varias licenciaturas, maestrías y doctorados, bastante cualificadas, de todas partes del mundo; jóvenes y adultos con mucha experiencia y europeos que se mueven por todos los países con permisos libres para estudiar y trabajar). Pero también te encuentras con un nivel de empleabilidad bastante bajo (especialmente en España), una fuerte recesión económica (especialmente después del coronavirus) y con una sociedad racista (quizás en menor grado que en otros países de Europa).

Migrar no te ayuda a cambiar la página de tu propia vida de una forma más fácil. No importa de qué país o estrato social provengas, te enfrentaras a las mismas variables a las que nos enfrentamos tanto las personas con y sin estudios.

Venir a España no te hace inmune a los problemas, es más, te enfrentas a retos que ni siquiera te hubieras imaginado pasar en tu país. En el aspecto psicológico, es comenzar una vida nueva, lejos de tu familia y red de apoyo; es experimentar la soledad, la desmotivación y la ansiedad, además, de los ataques racistas como de los que he sido blanco. En el aspecto económico es demasiado difícil encontrar un empleo y sobre todo, adquirir la documentación administrativa y legal para trabajar, ya que debes esperar un mínimo de 3 años. Por mi parte, estoy en el proceso de residencia española y he logrado hacer pequeños trabajos por una remuneración insignificante, lo que me ha llevado por otro lado, a exponerme a agresiones sexuales de personas que se han querido aprovechar de mis circunstancias.

Si me preguntas ahora en qué pienso trabajar a corto plazo, te diría que, en limpieza, en la obra, como guardia, como cuidador o empleado doméstico… de lo que fuera, con tal de sobrevivir. Son muchísimas las personas cualificadas (con maestrías y doctorados) que he conocido de África y Latinoamérica, que están en la misma situación. Es lo que nos corresponde a toda la población no europea.

Siempre he pensado que la migración no es para todos y que solo los fuertes llegan lejos. Yo intentaré ser de esos fuertes hasta donde pueda. Miles de personas solo buscamos una mejor vida y lo intentamos de la forma que podemos. Además, bastantes personas migrantes que conozco, no han tenido tanta suerte como yo la he tenido y han logrado mucho.

Puedo decir que mi situación personal va mejorando en estos momentos y me siento mucho mejor para hacer frente a la vida fuera de mi país; gracias a las terapias psicológicas y el apoyo de varias amistades.

Estoy seguro que algún día volveré a leer esta publicación, en un entorno seguro, estable y con muchas metas ya alcanzadas.

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