Indiferencia

Eduardo Cordón / Movimiento Cívico Nacional/

Quien no haya escuchado la frase hay que votar por Partido Patito porque es el menos peor; el típico que pereza ir a votar, o el preferido por las mayorías, votar no sirve de nada, claramente ni vive en este país ni es guatemalteco.

Desde pequeños, padres, abuelos, amigos y conocidos nos inculcan que participar en política es sucio, corrupto, turbio.  Ante el miedo a la responsabilidad y libertad que tiene nuestra sociedad, quien rete las reglas de la casa se queda sin nada. Desconocido por todos, abandonado a su suerte y enviado al ostracismo social y económico. ¿Suena medieval, no? Pues esa es la triste realidad de nuestra muy conservadora, religiosa y asfixiante sociedad.

En resumen, si te metes a política, vas solo.

Las iglesias están llenas; explotan de gente y dinero recaudado. Miremos las ciudades religiosas que como flor del café nacen por todo el país. Una en Fraijanes, otra en Quetzaltenango, una más en San Cristóbal y ya se encuentran en marcha la planificación de las de San Marcos y Quiché. Pero, ¿quién le da un quetzal en apoyo al Partido Azul, Verde, Amarillo o Morado? Nadie más que aquellos cuyo interés es contrario al bien común. ¿Quién le presta una hora mensual, ni siquiera a la semana, a un partido político para escuchar su propuesta y conocer a sus candidatos? Nadie más que los mismos candidatos para iniciar o continuar sus redes de compadres y amigos. Por ello,  no debemos extrañarnos que nuestros gobernantes respondan a intereses de personajes oscuros que son sus financistas.

Ojalá en el futuro no nos extrañemos que hayamos instalado en el poder a grupos contrarios a lo que queremos y todo, culpa de lo hipócritas de querer ser humildes, temerosos del señor y demás.  ¿De regreso a 1,400? Sí. ¿Incumplimiento de la ley? También. ¿Libertinaje, sexo y rock n’ roll? Por supuesto, pero sshh que nadie se entere.

Es así como nos venden el cambio, pero ¿quién quiere cambiar?

Nuestra hipocresía es tanta que ni sabemos cuándo hacer o decir qué, ni con quienes y así compramos cada cuatro años lo que no queremos. Se dan cuenta que si en serio cambiásemos como decimos querer, deberíamos ser la sociedad más modernizada, postmodernista y avanzada de esta tierra, con un país mejor que toda la Unión Europea junta.

Claramente el futuro ya está decidido para cada uno de nosotros y nuestra sociedad. Ser iguales siempre, sufrir los mismos problemas, defectos y transmitirlos generación por generación; decir algo pero hacer lo contrario, por los siglos de los siglos, ¡Amén! Y cada cuatro años seguiremos votando por el menos peor y quejándonos de nuestros gobernantes, esos que nunca llenan nuestras expectativas como pueblo.

Como ahora y siempre, quien se oponga al orden no podrá hacer nada al respecto.

 

Fotografía:www.ceu1.uniandes.edu.co

 

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