Dulce María Carrera Recinos/ Opinión/

La vida es un camino donde no todos aprendemos a andar, pero siempre hay más de alguno que se esmera en caminar. Encontrarle sentido a la vida es lo que todo ser humano desea. Para muchos es difícil determinar esa “razón” de vivir, pero para otros es tan fácil como sonreír. Día a día nos conocemos un poquito más, descubrimos aspectos nuestros que podemos odiar pero también cualidades que hasta podemos llegar a admirar.

Encontrar eso que nos mueve, que nos hace suspirar es determinante para ser feliz y gracias a Dios, yo tuve la suerte de encontrarlo.

Me gradué del colegio La Asunción hace ya un par de años, recuerdo cada momento que viví con mucha alegría, cariño, nostalgia y ánimo, ya que ese respetado lugar me dio tantas cosas por las cuales estarle agradecida, pero sobre todo una, la que estoy a punto de narrar. Cuando estaba en 4to. Bachillerato, el colegio me dio la oportunidad de hacer “obra social” en un lugar de cuentos y hadas, donde los sueños de los niños se hacen realidad…UNOP. Para los que no lo conocen es la Unidad de Oncología Pediátrica, donde habitan los niños más valientes de Guatemala, aquellos que luchan día a día contra el cáncer. Todo el año tuve la oportunidad de compartir con estos ángeles, a quienes les debo mi razón de ser y vivir: “aportarle algo a la felicidad del otro”.

Gracias a esta experiencia pude decidir qué carrera estudiar, por lo que ahora estoy estudiando Medicina.

Esa ilusión, ese sueño y sensación de aportar algo a la felicidad del otro es incomparable. Es algo difícil de explicar e incluso entender, pero es lo que siento cada vez que doy ese granito de arena a “Víveres al Rescate”. Por el tiempo que requiere mi carrera no puedo pertenecer a ningún club landivariano que requiera de visitas a lugares o períodos de tiempo muy prolongados, ya que no podría cumplir ni con el club ni con mi carrera de forma adecuada ni responsable. Sin embargo, “Víveres al Rescate” me da la oportunidad de ayudar y vivir mi razón de ser de una forma factible, pero sobre todo concreta, aportando a la vida de los más necesitados. Y tú… ¿Qué estás esperando para vivir y experimentar tu razón de ser. ¡Únete a víveres al rescate!

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