Andrea Urrea / IEH /

Ubico-Perez

Hace unas semanas me topé con esta foto en Facebook, que hace alusión a lo que había en la época del General Jorge Ubico. Era mano dura a comparación con este intento mediocre de seguridad en la que vivimos hoy en día, a pesar de que el actual presidente el General Otto Pérez Molina, hubiera prometido gobernar con mano dura. Lo que me impactó fue que se exaltara y añorara la manera de gobernar de un dictador, a pesar de que en nuestra historia las dictaduras han dejado una cultura de miedo y silencio.

Pero ¿por qué hay algunos que perciben ser gobernados con “mano dura” como algo positivo?

Según el doctor Silvio Gramajo -académico guatemalteco-, existe una falta de conocimiento grande en la población que añora los tiempos en que Ubico gobernaba. Durante el mandato de Jorge Ubico había certeza de lo que se hacía era una dictadura y en una dictadura se hace lo que se dice, valga la redundancia, el mandatario. Aquellos que eran acusados de algún delito eran castigados en el momento y según la ley del mismo Ubico, no había quién lo cuestionara ni quién defendiera los derechos del acusado (independientemente si era o no culpable). La gente veía que Ubico tenía en sus manos el poder de decidir lo que se hacía, cómo se hacía y por qué se hacía, lo que él decía era la ley incuestionable.

En una democracia el poder absoluto no reside en el mandatario, de eso se trata, que el poder esté descentralizado para evitar caer en el autoritarismo. Hay entidades del Estado que regulan el cumplimiento de la ley, y aunque el presidente sea el jefe de Estado no puede pasar por encima de ésta. En una democracia hay derechos y libertades que deben ser cumplidos y respetados tanto por el Estado como por los ciudadanos.

Entonces surge otra pregunta, ¿por qué vivir en una democracia entra en conflicto con la seguridad psicológica de la gente? Como mencioné antes, en una democracia hay libertades y derechos que no existen en una dictadura, por ejemplo, libertad de pensamiento y de expresión, libertad de locomoción, etc. y con éstas también vienen implícitas responsabilidades. El psicólogo guatemalteco Enrique Estrada hace referencia al libro “Miedo a la libertad” del psicólogo alemán Enrich Fromm; según Fromm los seres humanos quedan con sentimientos de desesperanza en el proceso de volverse libres de la autoridad. Fromm decía que cuando existe una autoridad que guíe a las personas, que les diga lo que tienen que hacer, la gente se evita la responsabilidad, el pensar críticamente y el cuestionarse.

Dicho de otra manera, “es más fácil preguntar qué hacer, a por qué hacerlo” dice Estrada.

Regresando al tema del inicio, entonces se recuerda la época de la dictadura de Ubico como un época buena, donde no había violencia ni crimen organizado. Pero, si se quiere ser gobernados con “mano dura” hay un precio que pagar, perder libertades a cambio de “seguridad”, que también pasaba durante el mandato de Jorge Ubico. Sin embargo, no se recuerda esa parte, es como si existiera amnesia histórica, “hay una resistencia a recordar las cosas desagradables pues estas nos causan angustia y entran en contradicción con el sentimiento de seguridad”, comenta Estrada. Queriendo ser gobernados nuevamente con “mano dura” podría ser entonces una salida rápida a una situación que se sale de control, en lugar que reflexionar sobre las causas que nos han llevado a estar como estamos y partir de allí para juntos construir las vías que nos lleven a la solución.

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