/Por: Elizabeth Alvarado

 

Engreído, egoísta,

grande y atlético,

elegante por donde lo vean,

con su traje negro enamora a cualquiera.

 

Con una mirada intimidante,

con una fuerza descomunal,

pero sin perder ese toque de elegancia,

pasa ante ti, el ser más bello del mundo.

 

Parece un viejo amargado,

enojado con todo el mundo,

siempre tira todo a su paso.

 

Camina bamboleando su cola de un lado a otro,

camina con paso firme, siempre llamando la atención,

Ese es mi gato, mi gato negro llamado Príncipe.

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