By Brújula
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Andrea Godínez/Brújula/

A escasas horas de realizarse la segunda vuelta electoral en la cual Sandra Torres y Jimmy Morales perfilaban para ser el próximo gobernante de Guatemala y luego de una serie de manifestaciones que semana a semana reunían a miles de guatemaltecos en las plazas centrales del país exigiendo un alto a la corrupción, una nueva convocatoria surgió:

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La convocatoria a la nueva manifestación era para el entonces lejano sábado 16 de enero del 2016, dos días después de la toma de posesión de los nuevos gobernantes del país. Para muchos, exagerado convocar con tres meses de anticipación a una manifestación; para otros un tiempo perfecto para organizarse y al final clave para dejar un mensaje importante al nuevo presidente y el resto de la clase política que ejerce cargos públicos.

#EstamosAquí, sábado 16 de enero del estrenado 2016. Eran las 15 horas y la Plaza de la Constitución estaba vacía. Vacía tomando en cuenta el antecedente de una plaza, calles y avenidas próximas a esta abarrotadas de ciudadanos guatemaltecos que perdieron el temor a callar las injusticias durante el 2015. En el ambiente se percibía una sensación de que algo hacía falta, pero a pesar de ello quienes se reencontraron ese día en la plaza, dejaron un mensaje claro a Jimmy Morales y su gobierno: “Estaremos vigilantes y esta vez, seremos cero tolerantes a cualquier falta o injusticia de su parte.” Sin embargo, ¿qué le faltó al #16E para que fuera mejor o similar a las anteriores manifestaciones ciudadanas? A toda luz, tres aspectos evidentes:

1. Rostros desconocidos

Si bien asistieron muchos ciudadanos guatemaltecos al anticipado #16E, para realmente lograr llenar la plaza, se extrañó al ciudadano de a pie que se sumaba durante el 2015 al ver las convocatorias en redes sociales o al sentirse motivado por las marchas que pasaban frente a ellos por las distintintas calles y avenidas del país. Los grupos, movimientos u organizaciones ya conformados fueron quien en su mayoría se hicieron presentes el sábado: CEUG, #Justiciaya, Batucada del Pueblo, Comunidad LGBT, Otra Guatemala ya, Anonymus, DEMOS, Somos, entre otros, asistieron como era costumbre y repitieron #EstamosAquí.

2. Todo, menos un sábado histórico en la plaza

A diferencia de otras manifestaciones en las cuales a los guatemaltecos los unificaba un objetivo, la del pasado sábado dejó mucho que desear en cuanto a convertirse en una manifestación contundente  hacia el nuevo gobierno. Probablemente la falta de una consigna clara, daba la oportunidad a que quienes se hicieron presentes el 16, llevaran una propia.  Desde continuar el juicio contra los militares, hablar o no del conflicto armado interno, diversas presentaciones en micrófono abierto exigiendo un alto a la corrupción hasta danzas exóticas; el mensaje de alertas, vigilantes y cero tolerantes quedó volando en el ambiente y el 16 de enero significó pero no con la magnitud que se esperaba.

3. Una consigna detonadora

Si en el 2015 la consigna que despertó a los guatemaltecos a manifestar fue la del Caso La Línea, a la del 2016 le faltó un hecho coyuntural o detonante que lograra una mayor asistencia de manifestantes a la plaza. Está claro que a los guatemaltecos las problemáticas estructurales no los mueven a manifestar, está claro también que el inicio de un nuevo gobierno, tampoco.

El 16 de enero dejó en muchos un sabor agridulce en la boca; fue positivo el hecho de que muchos ciudadanos salieran a dar continuidad a lo iniciado el año pasado, pero la fuerza y la magnitud de los movimientos del 2015 no se reflejaron el pasado sábado.

Sin embargo, para haber sido la primera manifestación del 2016 con un nuevo gobierno asumiendo los cargos públicos, esta ciudadanía alerta promete que de aquí en adelante las demandas ciudadanas continuarán. Es importante recordar que las problemáticas estructurales, desde las manifestaciones del 2015 y mucho tiempo atrás, aún persisten dentro y fuera de la Ciudad de Guatemala y pocos han decidido accionar en contra de esto. Desde un Alejandro Maldonado con su propuesta de salarios diferenciados, el Jefe del Estado Mayor de la Defensa en búsqueda de eliminar el Artículo 8 de la Ley de Reconciliación Nacional de la Constitución de la República para buscar amnistía por los crímenes de guerra, hasta una crisis hospitalaria de las más lamentables en la historia y el nivel de pobreza aumentando en el país, demuestran que todavía hay mucho por qué luchar y salir a las calles y que objetivos o consignas para tomar las plazas, habrán en cantidad.

Para muchos grupos y personas que se hicieron presentes, fue emocionante reencontrarse nuevamente el sábado en la plaza, y confirmar que lo que nació en el 2015, continuará y no cesará hasta lograr ver un Estado fortalecido para el desarrollo del país. Sin embargo, ¿podríamos afirmar que valió la pena el #16E? ¿Realmente se retomó la plaza?

Aunque no se ha dejado a un lado el movimiento ciudadano y la fuerza que este puede llegar a tener, el 16E fue para muchos, un día más en la plaza.

Fotografías por Andrea Godínez
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