By Brújula
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Luis Arturo Palmieri / Opinión /

Finalizó un gobierno. Finaliza un año. Es momento de que los ciudadanos coronemos el excelente trabajo cívico que hicimos a lo largo de estos meses con las respectivas reflexiones.

José Elías Romero Apis nos explica seis razones por las cuales los partidos políticos han dejado de ser el centro de la vida política nacional. Me gustaría interpretar cinco de esas razones a la luz de los hechos acaecidos a lo largo de este año en la política guatemalteca.

1) Se está gestando un deseo ciudadano creciente de participación política sin participación partidista.

Esto es fácil apreciarlo cuando evaluamos que en este año hubo un surgimiento de movimientos de estudiantes universitarios, un incremento en las actividades y reclutamientos realizados por movimientos cívicos y organizaciones civiles y también una activa participación ciudadana en redes sociales. Asimismo, este factor se refleja concretamente en las propuestas de modificación a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, con las cuales se busca que las personas ya no tengan que participar –necesariamente- a través de un partido político sino que puedan hacerlo a través de otros vehículos como comités cívicos.

2) Cada vez resultan menos atractivas para el ciudadano común las ofertas electorales de los partidos tradicionales.

Si le damos un vistazo a los resultados de la primera vuelta en las elecciones resulta muy fácil apreciar que existió un auténtico rechazo hacia la mayoría de ofertas electorales. Fue tal el repudio a los partidos y a los candidatos que el pueblo guatemalteco, en vez de escoger a su candidato decidió ir en contra de un aspirante.

Asimismo, si vemos los resultados de la segunda vuelta electoral podemos ver que hubo un gran rechazo hacia las dos ofertas electorales existentes: Sandra Torres y Jimmy Morales. Ello se refleja en el hecho de que el 43.68% de los guatemaltecos empadronados ni siquiera se molestó en ir a votar.

3) Las próximas elecciones para presidente, gobernadores y congresistas no las ganarán partidos sino candidatos.

¿Qué mejor prueba que el hecho de que en Guatemala ganó Jimmy Morales? Este último resultó siendo electo para ser el Presidente de la República, mientras que su desconocido partido FCN Nación llevará al Congreso únicamente 11 legisladores y a los municipios a unos pocos alcaldes.

4) La real contienda política ya no es tanto una contienda de partidos sino una contienda de poderes.

Los resultados del proceso electoral en Guatemala fueron el producto de una lucha entre poderes tradicionales y poderes emergentes. Al poder tradicional están asociadas las personas que tenían capturado al Estado y que llevaban la batuta de la corrupción o que manipulaban las instituciones del Estado para beneficiarse política, económica, social o judicialmente. Muchos de los integrantes de este poder tradicional sufrieron a lo largo de este año, ya sea el embiste de la CICIG y el Ministerio Público o el embiste del electorado guatemalteco en las urnas.

En el otro lado del ring tenemos a los poderes emergentes. Este grupo lo conforma, básicamente, el gran movimiento ciudadano que por fin manifestó la indignación que causaban las acciones –y omisiones- de los integrantes del poder tradicional. Este grupo, más que buscar protagonismo e influencia dentro del Estado, únicamente buscaba que el poder tradicional quitara sus garras de la esfera estatal.

¿El poder emergente ganó la batalla o ganó la guerra? Me queda duda. Me parece que únicamente ganó la batalla. Y es que si bien es cierto que se logró arrancarles las garras a algunos de los integrantes del poder tradicional (principalmente a Sandra Torres y Manuel Baldizón y a los secuaces de ambos), también es cierto que el poder emergente llegó a las elecciones sin tener a su representante o candidato deseado. Ello se refleja en el hecho de que estas elecciones las ganó un candidato que no era integrante del poder tradicional ni tampoco representante del poder emergente.

5) La realidad ha ido sobrevalorando a los mini-partidos y los ha colocado en condiciones más cómodas que a los grandes partidos tradicionales.

El resultado del repudio hacia los grandes partidos tradicionales en Guatemala (PP, Líder, UNE) tuvo como resultado, en estas elecciones, un Congreso sumamente diversificado. Veamos cómo se integrará la legislatura del 2016-2020: FCN NACIÓN con 11 diputados, VIVA con 5, FUERZA con 2, TODOS con 16, UCN con 7, el PAN con 3, Encuentro por Guatemala con 7, WINAQ-URNG con 1, CONVERGENCIA con 3, y CREO-UNIONISTA con 5. En estos resultados es fácil apreciar que hubo un crecimiento de los mini-partidos a costillas de los grandes partidos.

Finalizó un gobierno y finaliza un año. Aprendamos las lecciones que nos quiso dejar este especial 2015 para que así, cuando se nos presente la oportunidad, podamos contribuir a que finalice la agonía de este pueblo.

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