By Brújula
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Aubrey Guillén / 

Cada fin de año en el Congreso de la República se aprueban temas de suma importancia que dan el preámbulo a lo que será el año siguiente; el 2016 además de ser el primer año de un nuevo gobierno, también presentó dinámicas interesantes en el Congreso, las cuales se siguen dando inclusive en esta recta final.

El Congreso de la República de Guatemala es -a criterio personal- uno de los órganos más importantes en la configuración de la República como sistema de gobierno. En el caso guatemalteco existen diversas funciones delegadas a este órgano del Estado, contempladas en los artículos 165 y 171 constitucionales.  Por la naturaleza jurídica del Congreso, algunos se atreven inclusive, a mencionar que el sistema de gobierno guatemalteco no es de carácter presidencial, sino, se trata más bien de un sistema semiparlamentario.

Si tenemos en consideración esto, podemos entender a primas, que el rol del Congreso, en el quehacer público es muy importante.

En este órgano del Estado se discuten temas que son de interés para toda la población y es por ello, que la elección de la Junta Directiva como sucedió en esta ocasión, fue una pugna de poder del más alto nivel en donde diversos actores buscaron configurar una planilla acorde a sus intereses.

En la actualidad están en discusión dos temas que son preponderantes para el Estado; por un lado, la aprobación del Presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado, en donde la propuesta original hecha por parte del Ministerio de Finanzas ronda los Q80 mil millones y la cual ha sido modificada a los cerca de Q77 mil millones. Si hacemos un análisis de per cápita de inversión, este monto es bastante bajo e insuficiente para atender a las demandas de una población creciente no sólo demográficamente, sino también en necesidades  y demandas.

Este es un tema de interés nacional, dado que para nadie es sorpresa que las condiciones de los hospitales, las carreteras y demás bienes públicos, están por los suelos. En este aspecto hay críticas –poco lógicas, por cierto- en el vox populi, como aquellas de “para qué quieren más dinero, si no hay ejecución”.  El problema de la baja ejecución corresponde –entre otras cosas- a las trabas establecidas en la actual Ley de Compras y Contrataciones del Estado, en donde existen numerosos trámites que hacen que el aparato estatal se encuentre básicamente inmóvil.

Otra de las discusiones importantes en la actualidad –la más importante diría yo- es las reformas constitucionales, esto supone una nueva polarización sobre la necesidad de las mismas o no. 

Uno de los temas más conflictivos es el reconocimiento de las funciones jurisdiccionales de las autoridades de los pueblos indígenas, contempladas en el artículo 203 del paquete de reformas. Esto tendría que ser evaluado más a fondo y no por el hecho del reconocimiento o no de dicha práctica, porque de hecho en muchas partes del país, esto ya sucede. El análisis debiera ser en qué aspectos y qué casos estarán sujetos a este tipo de jurisdicción y se deberá establecer de forma clara el procedimiento a llevar, esto con la finalidad de garantizar una pacífica convivencia entre el derecho indígena y nuestro sistema actual de justicia.

Otro de los aspectos a destacar de la reforma son los correspondientes a la carrera judicial y todo lo correspondiente al servicio civil del Organismo Judicial; estos temas atañen de sobre manera al fortalecimiento de nuestro débil sistema de Justicia. Estos, considero son los puntos de más importancia que recoge la reforma, pero que deberán ser debatidos a un nivel de altura necesaria para que se aprueben reformas coherentes, constitucionales y funcionales, que corrijan errores de fondo y no únicamente de forma.

Con todo esto, quisiera dejar algo en mente: el Congreso de la República de Guatemala, más que una “casa de ratas” –como algunas personas se atreven a llamar- es un órgano vital para el desarrollo del país, puesto que este último es el encargado de legislar todas las normativas, leyes o reglamentos, que influyen en el quehacer público.  Por ello, como ciudadanos debemos estar pendientes de todo lo que salga del Congreso pero para ello antes debemos estar informados, y es más, ese debiera ser uno de los retos ciudadanos de cara el 2017, la fiscalización del Congreso de la República, como un medio para la participación ciudadana y forma de construir nación, labor que nos atañe a todos los guatemaltecos.

Imagen: Batucada del Pueblo

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