By Lorena Castillo
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Por alguna razón desde pequeña siempre tuve un gran interés por el cuidado de la salud y el bienestar en general. Desde entonces, me ha llamado la atención por qué las personas cercanas a mí no le dan la misma importancia o, por qué yo tenía «más interés de lo normal» por ello. Si bien es cierto, este concepto ha despertado mucho interés en la gente desde hace varios años (lo cual me parece maravilloso), aún no se alcanza (a mí parecer) a dimensionar lo que realmente es y todo lo que involucra en realidad.

He visto que aún limitan dicho concepto exclusivamente al cuidado corporal. Todo se basa en «hacer ejercicio y comer bien (o estar a dieta)», nada que vaya más allá. Considero que este es un significado pequeño y reducido, para lo que es en verdad. La salud mental y emocional aún no son lo suficientemente «atractivas» o aún no se les da la importancia y el mérito que realmente tienen y merecen (sin mencionar otro aspecto humano más profundo, como la espiritualidad) ¿Si somos seres compuestos por estos aspectos, por qué limitarnos solo a aquello que aparentemente podemos percibir?

Desde los 16 años, comencé a estudiar por mi cuenta temas básicos de nutrición y otras cosas relacionadas al cuerpo humano. Me causa mucha curiosidad y me maravilla lo increíble que este es. Si bien es cierto, inicialmente mis intenciones no iban más allá de adelgazar, conforme aprendía y experimentaba (y cometía muchos errores también), percibí cambios que iban más allá de lo corporal; tenía un mejor estado de ánimo, más claridad mental, mejor manejo de mis emociones, más energía vital, entre otros. Desde entonces, comprendí y experimenté la unión que tiene el cuerpo físico, la mente, las emociones y el espíritu en el bienestar completo de una persona; no difieren la una de la otra ni están separadas, más bien, son una sola. Por lo tanto, cada una de estas debe estar saludable para que todas funcionen armoniosamente.

Es complejo pero, eso es lo que me parece fascinante. Al estar consciente que aquello que comes, piensas, sientes, haces y crees, tiene un efecto directo en todos los estados de tu ser, comprendes que esto crea tu calidad de vida y bienestar (o la falta de estas). Esto permite tomar decisiones verdaderamente amorosas hacia uno mismo. Creo que no puede existir amor propio real, sin un interés genuino por cuidar de ti mismo de forma integral. Ser verdaderamente saludable es mucho más que solo «bajar de peso» y ya; es tener un auto concepto positivo, expresar tus emociones sanamente (en lugar de callarlas y reprimirlas), pedir ayuda a un profesional si crees que lo necesitas, establecer límites sanos, cuidar lo que piensas a diario (en lugar de pensar en piloto automático), estar activo y, en general, hacer todo aquello que sientas que te nutre física, mental, emocional y espiritualmente.

Considero que cada vez habrá más pruebas científicas sobre el increíble cuerpo humano y su relación directa con todos los aspectos que he mencionado. Pero también, pienso que a raíz de muchas cosas, más personas comenzarán a cuestionar su verdadero concepto de salud y bienestar, en lugar de seguir aceptando por «default» aquel que ven en los medios de comunicación. Comenzará a despertar ese interés genuino en las personas, por priorizar el cuidado de eso tan valioso que tienen y de lo valiosos que son, en lugar de cargar con todo aquello que les perjudica y que no necesitan.

Al final, ¿de qué sirve decir «vida solo hay una» si la única que tienes no la cuidas y aprovechas bien?

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Me gusta compartir lo que siento que me ha hecho ser mejor persona. Soy alguien con un hambre insaciable por aprender y crecer constantemente.

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