By Luis Eduardo Ortiz
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La bancada VAMOS se quedó sola en el Legislativo, la noche del 23 de agosto de 2021. Ni el intento de levantar la sesión funcionó esta vez para lograr sus objetivos. De los madrugones anteriores, donde con impotencia veíamos que las bancadas opositoras no eran peso, ahora a quien se le dijo “no” fue al oficialismo, al presidente Alejandro Giammattei y unos pocos aliados restantes en el Congreso.

Pero la fragmentación del pacto oficialista no se debe a que algunas bancadas rectificaron su camino. Siempre hay intereses detrás.

“Si improbamos se van a llenar las manos de sangre”

Dijo la diputada Shirley Rivera, de la bancada VAMOS, en un intento desesperado por justificar el Estado de Calamidad ante el pleno del Congreso. Y así, las intervenciones de la bancada VAMOS siguieron siendo pura propaganda del gobierno, intentos de limpiar su nombre y querer manipular la opinión pública, para trasladar la culpa a quienes se opusieron. ¿Quién tiene realmente las manos llenas de sangre? No me falla la memoria al decir que durante 2020 y 2021, en repetidas ocasiones se gobernó bajo Estados de Excepción y en ninguno se hizo lo que se debía hacer.

Al no aprobar el Estado de Calamidad no solo se evitaron compras anómalas, también se evitó la arbitraria censura que podrían haber sufrido los medios de comunicación, el periodismo independiente y la ciudadanía en general. Y más importante, se tomó en cuenta el sentir de la gente.

El pueblo ya no quiere Estados de Calamidad, porque nunca fueron usados para lo que debían ser usados y a estas alturas, no representan la solución a todo lo que la pandemia ha generado en el país.

El gobierno y sus aliados se aprovecharon de la desinformación e intimidación para perseguir sus intereses. Se requieren soluciones técnicas y asesoría de personas expertas que no cedan a presiones, algo que no se ha tomado en cuenta al crear este Estado de Calamidad.

Pero nada que aplaudir a las bancadas que le dieron la espalda al oficialismo, solo exigirles. Sus intereses dejaron de estar alienados a los del pacto oficialista, que no necesariamente se traduce en trabajar a favor del pueblo.

A ningún partido político, que espera no morir en las elecciones del 2023, le conviene seguir al lado de un presidente, una bancada y un partido que goza de muy poca popularidad, legitimidad y apoyo; tanto de la ciudadanía, como de otros actores relevantes en el país.

Incluso si la Corte de Constitucionalidad está lista para dar trámite a las candidaturas ilegales, necesitan crear apoyo de la gente para darles legitimidad, pues saben que la falta de apoyo le está pasando factura a Giammattei y VAMOS. Dígase Unionista, Valor, Humanista, Creo, y otros que votaron contra el Estado de Calamidad, apelaron a los derechos y libertad de la ciudadanía, pero no nos engañemos, poco les importa eso. Ese discurso no es menos populista que la Política Nacional por la Vida y la Familia, que demagógicamente hizo el Ejecutivo. Porque también son responsables de la mala gestión durante el 2020, de haber vendido el Tribunal Supremo Electoral, la Corte Suprema de Justicia, la Corte de Constitucionalidad, cómplices del intento de presupuesto que deseaban aprobar, evitaron interpelaciones a titulares de los ministerios, apoyaron campañas de desprestigio, entre otras cosas.

Aún no hemos recuperado lo que la corrupción y el autoritarismo nos han quitado, queda un largo camino. Lo de hoy no nos devuelve la institucionalidad, no nos saca de la crisis sanitaria ni nos asegura la división de poderes. La vacunación sigue muy lenta y la corrupción sigue creciendo, sería insensato pensar que no habrá intentos del oficialismo para recuperarse de lo que ha pasado en el Congreso, reconstruir las alianzas. No obstante, sí se abre una ligera, pero altamente valiosa, oportunidad (creo o quiero creer) para que el corrupto y autoritario gobierno encuentre obstáculos que no había encontrado antes.  

Debemos seguir con atención, fiscalizar, participar activamente en la toma de decisiones que se vienen y exigir menos cadenas nacionales y más vacunas. Además, recordemos que estamos en la temporada de lluvias y huracanes, otra excusa que tradicionalmente se ha usado para robar, pues lucran con el dolor de la gente. Lo que viene de aquí en adelante, nos afecta a toda la población, incluso a quienes creen que no les afecta por la posición en la que se encuentran. No esperemos llegar a elecciones en el 2023 (en las que debemos darle atención a nuestro voto en el Congreso, por cierto). Tomemos los espacios que existen, creemos espacios, participemos en las calles, en reformas, partidos, organizaciones y más; participación ciudadana activa e integral, con medidas de bioseguridad, claro. Se fragmentó el pacto oficialista, pero…

¿Qué haremos con eso?

 

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