virginidad

Javier Rubio / Opinión /

Hace poco me hice una pregunta que en un país como Guatemala resulta ser un tema tabú; la pregunta giraba en torno a la estigmatización de las mujeres que no llegan vírgenes al matrimonio. Si bien es cierto, este criterio en ocasiones también se aplica a los hombres, el clima de machismo del país hace que sea mucho más marcado en las mujeres que en los hombres.

Los argumentos en contra de las relaciones pre matrimoniales muchas veces giran en torno a principios morales o religiosos que no son absolutos, pues cada cultura tiene distintas religiones y distintos criterios de lo que cree correcto o incorrecto.

Los fundamentos religiosos y morales generalmente se encuentran muy arraigados en las personas, por lo cual no pienso debatirlos en este artículo.  Sin embargo, existe un argumento que escuché y me llama mucho la atención en contra de las relación pre matrimoniales y en consecuencia de que las personas deben llegar vírgenes al matrimonio, y es el siguiente: “Si vas a un lugar a comer y te sirven un plato que ya alguien más se comió, ¿estarías tranquilo?”

En un principio, el argumento me pareció jocoso y no le presté demasiada atención, pero al día siguiente un amigo cercano utilizó el mismo argumento en contra de las mujeres que no son vírgenes al momento de contraer matrimonio, lo cual me pareció muy preocupante. Decidí entonces escribir esta reflexión, indicando tres razones básicas por las cuales considero no es posible comparar la virginidad con un plato de comida, que básicamente resultan ser los argumentos que compartí con la persona que utilizó dicho argumento.

Razón número 1: Las personas y las manzanas

Generalmente se usa el argumento de la comida para comparar la virginidad, en este caso se alude a que nadie comería algo que ya ha sido probado por otra persona en un restaurante; sin embargo existe una gran diferencia por la que no se puede comparar un plato de comida con la virginidad y es que un plato de comida no es sustancialmente diferente de otro plato de comida del mismo tipo.  Caso contrario ocurre con las personas que son sustancialmente diferentes unas con otras por la cantidad de decisiones y situaciones diversas que enfrentan día con día.

Razón número 2: El precio del plato de comida y el precio de una persona

¿Cuál es el verdadero precio de un plato de comida? La respuesta en general varía atendiendo al lugar y a los ingredientes del que está compuesto. La persona no tiene una valoración económica. Es lógico que si te sirven un plato de comida a medio comer, en un lugar al que acudes y pagas por él, te quejes que alguien más ya lo probó, cosa que no tendría que suceder con una persona, el acto sexual es un acto voluntario, de no ser así constituiría una violación.

Razón número 3: El ego, el sentido de dominación y la no superación del pasado

Por último, el hecho de no querer estar con alguien por su pasado (si ya tuvo o no relaciones sexuales) se me hace algo demasiado egoísta y dominante, querer estar con una persona virgen comparándola con un plato de comida es algo absurdo e ilógico, esto solo demuestra el deseo de dominación. Cuando una mujer pierde la virginidad en el acto sexual con una determinada persona, esta cree que pasa a ser de su propiedad, y no puede entregarse a nadie más porque ya no es opción, está atada a la persona con quien perdió la virginidad porque está marcada de por vida ante la sociedad y debe permanecer al lado de la persona con quien perdió la virginidad si no quiere que la furia de la sociedad caiga sobre ella.

Finalmente creo que influye mucho la situación de autoestima y no superación del pasado en este argumento, solo me queda recordar la cita popular de “lo que no fue en tu año que no te haga daño”, si una persona decide estar contigo es porque así lo desea, no debes ver sus errores o su pasado, pues todos hemos cometido errores.

Al final del día cada quien es libre de tomar las decisiones que considere más adecuadas sobre su vida sexual, en eso radica la riqueza de las personas y su libre albedrío, fuera del hecho de la decisión que decidas tomar recuerda que eres una persona y vales por todo lo que tienes dentro y por lo que eres, no por si llegas o no virgen al matrimonio y recuerda que a nadie le gusta ser juzgado así que intenta no hacerlo con los demás.

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