Era una mañana de esas en donde el frío se siente hasta en los huesos y a lo lejos veíamos los rayos del sol que venían a darnos energía.  Nos esperaba un terreno en el cual debíamos sembrar, pues unos días antes, la lluvia había llegado y había preparado la tierra para colocar los granos que nos dan el sustento de vida.

Mientras caminábamos, un sonido armonioso producía el movimiento de nuestra cintura y nuestro Exab´el y lo complementaba el sonido suave del viento que venía del Oriente.  “Muchas siembras y cosechas han pasado, hoy y siempre las motivo a llenar de granos de esperanza, granos de fortaleza, granos de espiritualidad, nos dijo nuestra ancestra al darnos este Exab´el.”

Abrimos el primer tecomate, los rayos del sol comenzaban a brillar en nuestro rostro y algo de agua nos cayó bien para estar hidratados. Xsaqar nos dijo una Nana que con paso ligero vimos caminar hacia uno de los cerros protectores de nuestra comunidad.

Somos siete hermanas y luego de caminar treinta minutos, escuchamos un sonido que rápidamente se acercaba hacia nosotras. Vimos hacia los cuatro puntos cardinales y el sonido era más fuerte y cercano, el sonido se volvió ensordecedor y vimos pasar cerca, muy cerca de nosotras un enjambre. Caminamos por senderos que nos llevaron al cerro sagrado de nuestra comunidad, dijimos Xsaqar y nos unimos en agradecimiento a la vida con la Nana a quien habíamos encontrado en el camino.

Caminamos dos kilómetros aproximadamente, era un camino tendido y plano, sentíamos el olor a tierra, y comenzamos a ver la sombra de las nubes sobre el terreno que nos esperaba.

El frío ha dado paso al calor y luz del sol; una sonrisa, un abrazo y mucha energía entre nosotras nos lleva a agradecer la tierra mojada por la lluvia de los días que nos antecedieron; abrimos un segundo tecomate y cada sorbo recorre en nuestras venas, la energía fluye y un sonido de cascada de agua inmensa y poderosa suena cuando dejamos caer los granos que equilibradamente tomamos de nuestro Exab´el sujetado en círculo en nuestra cintura y con la sabiduría de nuestros ancestros el sonido de la catarata retumba al sembrar comunidad con cada grano en la tierra que comienza su proceso de germinación y pronto dará paso a la cosecha de sabiduría en la comunidad.

El sol en su cenit sobre nosotras; desamarramos y tomamos de nuestro Peq´es la cosecha y la sabiduría que nos dio la siembra del año que nos precede, nos nutrimos de cada grano que nuestros ancestros y ancestras legaron en nuestro Exab´el.  La sombra del árbol bajo el cual nos cobijamos comienza a moverse, la luz del sol radiante y quemante alcanza parte de nuestro rostro. Vemos pasar a la Nana del amanecer y la acompañamos por los senderos, nos agradecemos y nos motivamos a que juntas sembremos comunidad.

Equipo Tik Na´oj

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