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Carlos Morales/ Corresponsal/ Opinión/

Cuando iniciamos la licenciatura en Ciencias de la Comunicación, al igual que otros compañeros, no sabíamos qué especialidad seguir o en qué área queríamos laborar al finalizar la misma. Sin embargo, con el pasar de las clases y los años, nos fueron gustando ciertas disciplinas por las cuales nos fuimos inclinando.

Pero en este año, y con la llegada de las prácticas supervisadas, se abrió otro panorama. En mi caso particular, lo realicé en un medio de comunicación escrito, específicamente en el área de deportes. Como aficionado de los mismos, pensé que sería una tarea fácil debido a que me gusta escribir y sé de deportes. No obstante, el ya estar dentro de un medio, exige un trabajo periodístico de calidad donde se tiene que dar lo mejor de sí para sobresalir en él.

El aprendizaje en la práctica de este tipo de ejercicios profesionales no permite la mediocridad, se busca la excelencia y la veracidad de la información; se exige un criterio amplio sobre el tema y sobre todo no ser sensacionalista. Aprendí que no todo lo que es mediático es lo único que existe. Aprendí a entender deportes que generalmente no se les hace bulla (por así decirlo) y que generalmente están en competencias a nivel mundial representando a Guatemala.

El punto de contar esta experiencia personal es reflexionar si por estudiar Ciencias de la Comunicación pueda o deba ser periodista. Actualmente cualquiera puede serlo,  porque podemos ver un asalto o algo inusual y decidimos tomar una foto y subirla a las redes sociales. El objetivo es el saber reconocer quien es bueno y quien dice la verdad, porque existen “pseudoperiodistas” que en lugar de informar, lo único que logran es hacer todo lo contrario.

La reflexión que les dejo es que ya sea deportes, política,  o cualquier otra temática, debemos aprender a leer ya que eso nos ayudará a formar un pensamiento crítico y sobre todo nos permitirá tener un punto de vista personal del tema que nos interesa.

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