La realidad de la población materno-infantil en Guatemala

En Guatemala para el 2008, únicamente el 60.8% de las embarazadas habían tenido su primera visita de atención prenatal durante el primer trimestre del embarazo.

Para el 2015, la mortalidad materna fue 2.2 veces superior entre la población indígena comparado con la no indígena.

Además, las tasas de mortalidad infantil ocurrieron 2.6 veces más en departamentos con mayor pobreza comparados con departamentos menos pobres, según la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud.

¿Datos perturbadores no? Pero ¿En qué o quién recae la culpa de obtener estadísticas tan devastadoras para nuestro país? Como seres humanos dependemos de los servicios de salud, para optar por una calidad de vida digna, pero ¿Todos tenemos acceso a estos servicios? En Guatemala, lastimosamente la respuesta es tan sencilla como un, simple NO.

Existe un sinfín de factores que se encuentran involucrados en impedir alcanzar tan deseado pero necesario acceso a servicios básicos. Entre ellos la condición de ruralidad causando una dispersión de la población; la condición étnica de la población, que se relaciona con la situación de pobreza y la falta de educación; obstaculizando aún más dicho acceso.

Toda esta calamidad social, repercute en las generaciones, tanto actual como futuras, por ejemplo, en el ámbito de la salud, aumentando la cantidad de pacientes al nacimiento con bajo peso al nacer, malformaciones que pueden ser prevenibles, por un mal control prenatal; aumento de pacientes con desnutrición crónica y adquisición de enfermedades infecciosas; embarazos complicados por inaccesibilidad a centros asistenciales para chequeos, entre muchas otras que claramente, son comunes en nuestra población.

Si tan solo, nuestros gobernantes vieran más allá de la ambición y codicia por lo material, y se enfocaran en levantar a nuestro país, mejorar el desarrollo de este y cambiar nuestra idealización de vida, tendríamos sin duda, estadísticas de primer mundo.

Si tan solo, se mejorara el nivel de alfabetismo, con oportunidad de estudio para todos los guatemaltecos se lograría una reducción de más de la mitad de las muertes maternas e infantiles y aumentar el conocimiento de temas de importancia como lo son de salud, necesarios para reducir de forma significativa enfermedades que pueden ser prevenibles y no llegar a tratar las complicaciones de estas.

Si lográramos reducir el nivel de pobreza, por ejemplo, al nivel del departamento menos pobre, se lograría una disminución de más del 50% de mortalidades materno-infantiles.

Necesitamos agentes de cambio, mentes brillantes capaces de ver más allá, analistas de las situaciones que no nos hacen crecer como guatemaltecos. Tanto los servicios básicos como específicamente los de salud, les falta mucho para llegar a cada uno de los guatemaltecos y brindarles la calidad de vida que todos merecen tener. Seamos parte del cambio de realidad de nuestro país, para que entre todos logremos alcanzar aquello que merecemos como guatemaltecos, vivir plenamente con acceso a salud, vivienda, alimentación y trabajo.

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