By Brújula
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Siria

Artículo parte de la serie: Siria, más allá de sus fronteras.

Antecedentes del régimen de Bashar Al-Assad y su conflictividad

Siria, ubicado en las costas del Mar Mediterráneo, es un Estado del Oriente Medio que comparte fronteras con Turquía, Iraq, Israel, Jordania y el Líbano. Su población profesa el Islam y está compuesta por un grupo de minorías entre los que figuran drusos, chiitas, alawitas, kurdos, entre otros; el grosso de la población se encuentra compuesto por sunitas.  Siria está compuesta por una sociedad que a pesar de profesar un mismo credo, lleva intrínseco un seno multicultural reflejado en el pensamiento, percepción y proceder de los grupos societarios que en ella conviven.

En primera instancia, con la finalidad de profundizar y que se comprenda el origen del conflicto actual en Siria, debe entenderse que este es netamente cultural y religioso, ya que la familia del actual presidente sirio, Bashar Al-Assad, es miembro de una minoría alawita (alauitas), la cual es una derivación del Islam, que a diferencia de la corriente sunita, no se apega de forma categórica a la Sharia, derecho islámico en donde religión y política son inseparables, defendiendo un orden social secular.  Sin embargo, dicha corriente del Islam no representa a los habitantes sirios en general, lo cual ha provocado únicamente malestar entre los mismos. Adicionalmente, a nivel geopolítico tenemos dos factores y antecedentes fundamentales que justifican las revueltas en Siria: la Primavera Árabe y la desigualdad de poder.

La Primavera Árabe ha sido una serie de movimientos en el Oriente Medio y África del Norte iniciados en Túnez y Egipto donde la población ha salido a manifestar exigiendo la necesidad de contar con un gobierno que proporcione libertad de expresión y el efectivo ejercicio de los derechos civiles y políticos.

La influencia de la ola de revueltas populares y movimientos sociales que inició en 2010 no tardó en llegar a Siria, teniendo el país como antecedente en el 2011 un enfrentamiento interno armado entre los opositores rebeldes (Ejército Libre de Siria -ELS-), conformado por desertores de las Fuerzas Armadas Sirias (FSA) y el ejército del régimen de Damasco (llámese las ya mencionadas FSA y sus partidarios). El ELS y sus miembros, afirman que su objetivo actualmente es defender a la población civil que se manifiesta pacíficamente de los mortíferos ataques por parte de las FSA y liberar a Siria del Régimen de Bashar Al-Assad.   Estos antecedentes llevaron a que Siria se viera involucrada en una guerra civil, causando hasta el momento más de 100 mil muertos, así como dos millones de refugiados y 4.2 millones de desplazados internos, de acuerdo a datos de la Organziación de Naciones Unidas.  El conflicto se agudizó luego que el 21 de agosto de este año se diera a conocer en medios internacionales una de las mayores masacres del conflicto sirio, con la supuesta utilización de armas químicas.

Cabe destacar que dentro de las filas del ELS existen integrantes alawitas, por lo que este enfrentamiento armado no es precisamente sectario. Las FSA cuentan con el apoyo técnico, logístico, humano y material de Las Guardias Revolucionarias de Irán, las cuales además de enviar tropas a Siria para el control coercitivo de la población civil, hacen de la República Islámica de Irán junto al líder supremo iraní, el Ayatolá Ali Khamenei, un aliado estratégico de Al-Assad, infligiendo medidas que no solo afectan al pueblo sirio sino que advierten un contraataque en caso de una intervención norteamericana.

El país es  actualmente gobernado por un sistema unipartidista, encabezado por el Partido del Renacimiento Árabe Socialista (Baath), reflejando con ello una desigualdad de poder. Este régimen ha tenido la particular característica de haber sido heredado, es decir, que el actual presidente Bashar Al-Assad, asumió el mando en el año 2000 cuando su padre Hafez Al-Assad le sede el cargo luego de cuarenta años de gobierno.

La comunidad internacional y distintas organizaciones defensoras de los Derechos Humanos se han manifestado en contra de los bombardeos y masacres producidas en Siria.

Sin embargo, la Organización de Naciones Unidas (ONU) y parte de su sistema representado por el Consejo de Seguridad (CS), no ha logrado un consenso respecto a las sanciones y medidas que deben ser tomadas para frenar las masacres que afectan al pueblo sirio desde hace algunos años. Todo ello derivado del debate entre los miembros del Consejo de Seguridad, la desaprobación de Inglaterra y el veto de China y Rusia, ya que se han presentado dos resoluciones sobre el conflicto y ninguna ha sido aprobada debido a que no todas las instancias han logrado ponerse de acuerdo.

La primera resolución emitida se dio el 5 de octubre del 2011 cuando el conflicto iniciaba.  Esta resolución fue denegada con nueve votos a favor, cuatro abstenciones y dos países en contra (China y Rusia), acusando a los países occidentales (Europa y Estados Unidos de Norteamérica), debido a que propiciaban una intervención militar encubierta similar a la de Libia. Luego, una segunda resolución fue emitida en febrero del 2012 y rechazada nuevamente con el total de los votos a favor de los miembros del Consejo de Seguridad y dos vetos, nuevamente por parte Rusia y China en donde ambos justificaban que la misma carecía de equilibrio con ambas partes del conflicto y de “razonables modificaciones”. Ante las medidas adoptadas, el Canciller británico, William Hague, acusó a rusos y chinos de haber abandonado al pueblo sirio y alentar “la brutal represión” del régimen de Al-Assad.

En esa misma fecha, el embajador francés, Gerard Araud, expresó ante la ONU que este “era un día triste para este Consejo, para los sirios y para los amigos de la democracia”; mientras la embajadora norteamericana ante la misma organización expresó: “Rusia y China terminarán lamentando su decisión que les ha alineado con un dictador agonizante y que les ha puesto en una posición complicada frente al pueblo sirio y la región en conjunto.”1

El conflicto sirio continúa en escalada y se suma a la difícil problemática, la discusión sobre la existencia de armas químicas, la tensión entre miembros de la comunidad internacional, sanciones económicas que han afectado directamente a la población de Siria y la amenaza de una intervención norteamericana que pueda afectar el aparente equilibrio en el sistema mundial, provocando el antecedente a una tercera guerra entre naciones.

 

[1] Citado del artículo del periódico en línea El Espectador “China y Rusia lamentarán veto a resolución sobre Siria: EE.UU” (2012) http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/articulo-324995-china-y-rusia-lamentaran-veto-resolucion-sobre-siria-eeuu

 

Imagen por La Tuff Cartoons: http://latuffcartoons.wordpress.com/

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