tablero ajedrez

Luis Arturo Palmieri / Opinión /

Me ha llamado fuertemente la atención la elección de la nueva Junta Directiva del Congreso de la República. Fue un recordatorio de que en el ámbito político nada está asegurado. Las alianzas y los acuerdos en este organismo son tan volátiles como el tiempo mismo.

Todos esperábamos que Roberto Alejos presidiera el Congreso nuevamente, esa era la expectativa que habían creado los medios de comunicación. Sin embargo, el pasado jueves todos nos llevamos una sorpresa. Luis Rabbé fue electo como el presidente del Congreso para el año 2015. Este personaje no figuraba en noticias relevantes de política guatemalteca desde que dejó ser parte del partido UCN.

¿Qué pudo entonces influir para que Luis Rabbé llegara a un puesto tan importante teniendo en cuenta que el siguiente año es de elecciones generales?

Sin duda alguna el ingrediente principal de esta elección lo constituye la fragilidad de la Guatemala actual. Estamos en un momento histórico que se caracteriza por su inestabilidad y confusión. Estas dos últimas características generan un campo fértil para emprender proezas que, en circunstancias normales, son imposibles. Luis Rabbé aprovechó muy bien esta inestabilidad y confusión, y solo así logró lo que, en circunstancias normales, le hubiera sido imposible obtener: la presidencia del Congreso.

Amigos, les recuerdo algo que a veces se olvida tomar en cuenta para responder preguntas como la que anteriormente planteé. En Guatemala, ser un gran estadista y político, o haber hecho cosas importantes para el país, no es un requisito determinante y esencial para ocupar un puesto público importante. A veces solo basta ser director de algún medio de comunicación o ser directivo de un canal de televisión importante en el país. Si no me creen, pregúntenle a Rabbé.

Además de la elección de Luis Rabbé, me llamó la atención la elección de otros dos puestos. El de primer vicepresidente y el de segundo vicepresidente. Los tres puestos más importantes del Congreso han quedado conformados de la siguiente manera: Luis Rabbé como presidente, Arístides Crespo como primer vicepresidente y Julio López como segundo vicepresidente. Lo que tienen en común estas tres personas es que en el pasado han formado parte de una misma agrupación: el Frente Republicano Guatemalteco (FRG). Tomando en cuenta todas las especulaciones que se han hecho en torno al regreso de Alfonso Portillo dentro de aproximadamente 120 días, no me queda más que preguntarme: ¿será que “pollo ronco” ha empezado a mover peones en este tablero de ajedrez?

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