By Gabriela Sosa
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Gabriela Sosa / Opinión /

Dudaba sobre qué escribir este mes, pero es abril y al final me decidí por tratar el inevitable (al menos en mi caso) tema de los libros. El 23 de abril se conmemora el Día Internacional del Libro. Esta fecha fue elegida por coincidir con el fallecimiento de William Shakespeare, Miguel de Cervantes y Garcilaso de la Vega. Curiosamente, en la actualidad, abril también marca la muerte de Gabriel García Márquez, quien falleció el 17 de abril del año pasado. A esto se suman ahora la reciente muerte de otros dos grandes de la literatura: Eduardo Galeano y el premio Nobel Günter Grass.

¿Por qué todos coinciden en abril? ¿Quién sabe? Serán de esos designios misteriosos del universo. Sin embargo, al pensar en la idea de los libros y el leer por placer, esa frase “grandes de la literatura” me causa cierto conflicto; aunque nadie duda que lo sean, ¿quién decide realmente quién es digno y quién no? Con los libros pasa lo mismo que con la música, cine, y arte en general: es cuestión de gustos. Hay gran cantidad de géneros y una infinidad de gustos.

Al haber pasado gran parte de mi vida rodeada de libros, he observado una tendencia a hacer de menos ciertos géneros. Confieso que yo misma lo he hecho alguna vez.

No obstante, a pesar de la fama y los premios, nadie tiene derecho a decirle a alguien más que lo que le gusta es menos importante. Seguido se observa gente que sigue las modas por ser eso mismo, por estar de moda. O buscan las películas y novelas por haber ganado algún premio importante aunque no sean de su agrado, pero es “lo que hay que leer” o “lo que hay que ver” y por esta razón lo hacen. No falta tampoco quién quiere leer un libro porque vino la película a los cines y es sobre lo que todos hablan, a pesar que en verdad no les interese mucho.

Es fácil decir que esto es más común en los niños y adolescentes por la presión social de sus compañeros de estudios, pero, aún así se puede ver también en las señoras que quieren leer algún libro porque sus amigas lo han leído o porque es de lo que hablan todos los periódicos (por ejemplo el controversial Cincuenta sombras de Grey). Además, ¿de dónde han sacado la idea los niños y adolescentes que deben dejarse llevar por la corriente si no de sus hogares? Si algo he aprendido es que la vida es muy corta para hacer cosas  que en realidad no queremos hacer por el simple hecho que es lo que todos los demás hacen.

Irónicamente se observa a la vez el fenómeno contrario: gente que solamente busca lo que no está de moda, porque si está de moda, seguramente “es de mala calidad”. ¿Y esa calidad quién la elige? No, tal vez no gane algún premio importante porque a los críticos expertos no les parezca tan trascendental.

Pero habrá a quién en verdad le guste, moda o no moda.

Por esta razón, este Día del Libro, si bien hay que dar honor a quien honor merece, como indudablemente lo hacen los grandes nombres de la literatura como García Márquez, personalmente también quiero celebrar a todos los demás libros que me gustan por el simple hecho que me gustan. Por ser fantasiosos y llevarme a mundos nuevos, por dar una voz a los jóvenes, por ser los libros que me acompañaron en mi infancia, por ser los libros que leía al estar enferma para sentirme mejor… En fin, a todos los libros. Quizás el Día del Libro se haya creado con Cervantes y Shakespeare en mente, mas hay cientos y cientos de títulos escritos, y todos y cada uno de ellos merecen ser celebrados.

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Humana, estudiante de la vida, graduada arrepentida de Psicología, librera indecisa, lectora, adicta al café y sirviente de tres gatos. Persiguiendo palabras.

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