/Por: Luis Castillo

 

Clara Luz, una cosa le propongo,

si acepta usted mi gran atrevimiento:

dos días mi alma está en abatimiento,

y a entregar el soneto me indispongo.

 

Luz, mi cerebro de testigo pongo,

he quemado más neuronas, no miento,

que en todo el curso del Renacimiento.

¿Dije días? dos horas, recompongo.

 

Señora, Reina de la metáfora,

ni por más léxico, por más discurso

no logré en nada llamar su atención.

 

Atiné a ninguna jitanjáfora,

y es mi grande urgencia ganar su curso,

le hago entrega, mi triste composición.

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