Héctor Mendizábal/ …No era cierto cuando me decías “te amo”…   Jamás llegué a comprender tus juegos, no lograba entender tu jerga. Todo parecía como vida de muñeco, como si un barco perdiera su vela.   Durante el día te dibujaba con la mirada, al llegar la noche te soñaba de lleno. Me levantaba fantaseándote en mi...