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Giovanna Sáenz/ Opinión/

En Guatemala los derechos humanos son violados constantemente. Todo ser humano tiene derecho a vivir en buenas condiciones físicas y psicológicas, los índices de pobreza extrema que hay, demuestran que no todas las personas gozan de tener acceso a una buena salud, educación, ni calidad de vida. Otro factor es la excesiva cantidad de violencia que se vive día a día; los robos, extorsiones, secuestros, todo tipo de violaciones y asesinatos son las formas más comunes de denigrar a la persona. Pero existen otro tipo de derechos que son también violados, a los que no se les pone mucha atención, como el derecho a informarse o al de la libre expresión. El incumplimiento de estos, considero que nos perjudica más a todos como ciudadanos en conjunto, a mediano y largo plazo.

Es por eso que debemos abrir los ojos y enterarnos de lo que realmente está pasando en nuestro país.

Los medios de comunicación se rigen por intereses, buscan vender. Los dueños de las más importantes cadenas de periódicos, programas de televisión y programas radiales, en su mayoría, son políticos o empresarios que tiene visiones distintas de cómo quieren que los ciudadanos piensen y se enteren de los temas para su beneficio. El Gobierno se ha involucrado, en varios casos ya conocidos, para impedir que ciertas noticias se publiquen, precisamente porque no le conviene. Es importante estar bien informados, para evitar caer en la corrupción, al menos con lo que esté a nuestro alcance, y así exigir el cumplimiento de nuestros derechos.

“La democracia no es posible si la información es controlada por unos pocos” (Andrea Isabel Ixchíu, 2013). ¿Cómo es que nuestros gobernantes pretenden hacer o dejar de hacer lo que quieran a su único beneficio, e intentan ocultar esa información para que los ciudadanos no se den cuenta? ¿Creen que tienen el derecho de ocultar o manipular esa información y salirse con la suya? Es importante que analicemos la situación actual de los medios de comunicación en Guatemala, a quiénes favorecen y a quiénes discriminan. Descubrir sus intereses es fundamental, para entender de qué lado están y en qué se guían para decidir qué se debe publicar y qué no. Y así podremos saber en qué medios realmente se publica información veraz.

El artículo 35 de la Constitución Política y Ley del Libre Emisión del Pensamiento, de la República de Guatemala decreta los derechos y la libertad de expresión. Todos los ciudadanos tenemos derecho a la libre emisión del pensamiento, “el derecho constitucional no podrá ser restringido por ley o disposición gubernamental alguna”, pero esta ley no se cumple porque efectivamente hay ciertas personas con altos mandos que ‘se encargan’ de ocultar sus acciones o de alterar la verdad de lo acontecido para su publicación. “La actividad de los medios de comunicación social es de interés público, y estos en ningún caso podrán ser expropiados”, pero el problema verdadero está cuando los medios de comunicación son aliados de los funcionarios públicos o importantes empresarios.

Las empresas que son patrocinadoras y que invierten en los medios, influyen bastante en lo que se publica y lo que no. Si hay alguna noticia que perjudique a alguna de estas empresas, el medio no la va a publicar porque no le conviene que la empresa deje de invertir, por lo que al final salen ganando ambos. Pero salimos perjudicados todos como público, pues nos están ocultando información o la están exponiendo subjetivamente a su beneficio.

Pero, ocurre un fenómeno, esa noticia que cierto medio no publicó o tergiversó a su favor, otro medio con distintos intereses y  patrocinadores sí la publica porque no le afecta económicamente, entonces al final esa noticia puede que sí salga a la luz. Este es un círculo que se repite entre los distintos ideales de los medios de comunicación. Así pues, tenemos la posibilidad de enterarnos de lo que acontece a nuestro alrededor, lo único que tenemos que hacer es no quedarnos solo con una fuente de información.

Mientras más medios distintos consultemos, nos enteraremos de más noticias y nuestra información será más completa y fundamentada.

Si queremos vivir en un país menos violento, si queremos mejorar nuestro futuro, es importante que nos informemos y actuemos. La libertad de expresión y opinión pública, es el primer paso para luchar contra la indiferencia y para luchar por lo que nos corresponde. Como jóvenes, nuestra responsabilidad cívica es investigar por distintas fuentes un mismo hecho para descubrir ‘ambas caras de la moneda’.

¿Tenemos derecho a permanecer callados? Es lo que todos se preguntan, y me parece que se están formulando la pregunta equivocada, lo que realmente debemos preguntarnos es ¿tenemos derecho a opinar y a expresar nuestros pensamientos? A lo cual yo respondo que sí. Ahora que sabemos que tenemos este derecho, debemos exigirlo y validarlo con el fin de que las personas corruptas que lideran nuestro país, se den cuenta que los jóvenes somos inteligentes y que no nos vamos a dejar manipular.

Y tú ¿te vas a quedar callado?

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