By Luis Eduardo Ortiz
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Hace un mes nos sorprendía la noticia que en el Congreso de la República, presentaron la propuesta crear la Secretaría de Asuntos Espaciales (SEAE). ¿Tiene Guatemala asuntos espaciales?

Pareciera un chiste mal contado, tomando en cuenta las necesidades de nuestro país. Sin embargo, creo que es importante reflexionar sobre el tema, más allá del rechazo inicial que esta propuesta provoca.

En la actualidad, cada vez más países empiezan a ser conscientes de lo que implica la exploración e investigación espacial y apuestan por el desarrollo de las ciencias espaciales, para no quedarse atrás y recibir los beneficios.

Los asuntos espaciales no son nada más observar planetas y estrellas, mandar satélites o en un futuro, llegar a Marte.

También se involucran en los campos de telecomunicaciones, biomedicina, sistemas de navegación, monitoreo de ecosistemas, además de permitir a los pequeños países tener presencia en decisiones sobre seguridad y el uso pacífico del espacio a nivel internacional, en instituciones como la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior (UNOOSA). Solemos creer que todo esto le compete a los países como Estados Unidos, con la muy conocida Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA por sus siglas en inglés). Pero en realidad Argentina, Brasil, Chile, Malasia, México, Nigeria, Pakistán, y muchos otros, también le han apostado a la investigación y el desarrollo de las ciencias espaciales.

Para países como Guatemala, la idea puede parecer muy irracional y es lógico. Para que sea factible tener una SEAE y que esta sea funcional, es necesario invertir en ciencia y tecnología. Según datos de la UNESCO, al 2017 en nuestro país, tan solo se invertía un 0.029 % del PIB en esta materia; eso es preocupante, considerando que nos estaríamos metiendo a un campo que también requiere dar las herramientas para el desarrollo de profesionales con pasión y  vocación para ello y sí que hay en nuestro país.

¿Deberíamos descartar la idea de una SEAE? Considero que no.

Las ventajas de utilizar estas nuevas tecnologías y promover el desarrollo de las ciencias espaciales en nuestro país son numerosas.

Especialmente hoy, cuando requerimos de nuevos medios para monitorear los recursos hídricos y ecosistemas terrestres en peligro, el desarrollo de la agricultura y no se diga de las posibilidades de inversión y desarrollo. Además, Centroamérica no es una región ajena al tema, gracias al trabajo interdisciplinario de universidades de la región y apoyo internacional. Costa Rica lanzó en 2018 el primer satélite centroamericano “Irazú”, que medía la emisión de gases de efecto invernadero en ese país; en 2020 vimos al satélite “Quetzal-1” llegar al espacio y monitorear la cianobacteria en nuestros cuerpos hídricos; y Honduras con el satélite “Morazán” monitoreará las condiciones meteorológicas para alertar sobre desastres naturales en la región.

Como vemos, sí hay razones por las cuales vale la pena trabajar asuntos espaciales en el país y la región. La Secretaría de la Integración Centroamericana (SICA) lo sabe y está promoviendo el desarrollo de las actividades espaciales de la región, con alianzas estratégicas con NASA, JAXA (la agencia espacial japonesa) y la Unión Europea. A nivel de región vamos en serio, Costa Rica aprobó este año la creación de la Agencia Espacial Costarricense. No obstante, también tenemos que ser realistas y ver cómo se están haciendo las cosas acá.

Como dije al inicio, Guatemala atraviesa muchas problemáticas que necesitan ser atendidas urgente e integralmente, las cuales no podemos dejar de lado y son prioritarias. Actualmente, el perverso manejo del presupuesto, producto de la ineficacia técnica del gobierno y la corrupción, me permiten desconfiar que realmente se cumplan los objetivos de la SEAE. Sigue siendo imperativo el buen manejo de los recursos, la transparencia y la lucha contra la corrupción, para atender las demás emergencias y prioridades de nuestro país que sufre desnutrición, analfabetismo, inseguridad, desempleo y muchas otras problemáticas. Además, veo en la iniciativa, firmas de legisladores que, a juzgar por sus acciones dentro y fuera del Congreso, no tienen interés en la SEAE sino en los cheques y favores que pueden conseguir con ella.

No soy experto en asuntos espaciales ni en creación de secretarías, sin embargo, veo que la iniciativa presentada tiene muchos puntos que requieren ser mejorados, discutidos y mejor asesorados. Empezando por bajarle el carácter nacionalista poético al texto y darle prioridad a los aspectos científicos y técnicos. Tampoco menciona importancia de promover la investigación y dotar de recursos al desarrollo de las ciencias en el país, algo que  Costa Rica sí tomó en cuenta en la iniciativa aprobada. Incluso, añado que las universidades fueron dejadas fuera y vale la pena recordar que aparte de toda la cooperación y ayuda internacional recibida, los satélites centroamericanos fueron posibles gracias al riguroso compromiso y trabajo de docentes y estudiantes, no de los gobiernos.

Pero una débil iniciativa no significa que haya que descartar este proyecto. No nos neguemos a las ventajas que algo como esto nos traerían si lo hacemos bien, al tiempo que procuramos hacerlo accesible e inclusivo para la población.

Tampoco destruyamos la posibilidad de convertir en realidades los sueños de la juventud guatemalteca que desea dedicarse a las ciencias espaciales y con ello, contribuir a la construcción de un mejor país, un mejor planeta y una mejor humanidad.

Se requieren acciones concretas y tomadas en serio, los asuntos espaciales son fascinantes, pero no son un juego; implican responsabilidad dentro del derecho internacional espacial, que también habremos de cumplir. Los asuntos espaciales sí nos incumben, por eso cierro con un párrafo del artículo primero del Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967:

“La exploración y utilización del espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, deberán hacerse en provecho y en interés de todos los países, sea cual fuere su grado de desarrollo económico y científico, e incumben a toda la humanidad.”

 

 

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